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Parte 3.
Silent Voice.
Despertar...otra vez.
Abrió sus ojos lentamente y lo primero
con que se topó fue con la pared blanca frente a sus ojos, subió la mirada un
pedazo, enfocó en un reloj que colgaba arriba del tocador blanco, el reloj era
de un pingüino que tenía la panza con números. Las agujas marcaban las 5 de
la tarde. ¿Cuánto tiempo había dormido?...no lo sabía, pero si mal no
recordaba había sido desde la mañana que él había dormido, poco después que
el joven pálido había salido.
Oh si, estaba en casa de ese joven...lo
recordaba...había sido...la noche. Cerró sus ojos y trajo las imágenes a su
cabeza...la nieve había pegado fuerte a su cuerpo delgado y él había perdido
la conciencia...cuanto tiempo?...tampoco lo supo, pero a pesar de todo, agradeció
que el joven pálido hubiera estado ahí. Abrió sus ojos, demoró su mirada en
el techo blanco de la habitación. Una lámpara era encendida, las cortinas
estaban cerradas, y aunque la habitación a impresión era fría, había siempre
un sentimiento de paz que inundó el lugar, Había cierta calma que necesitó
ahora, y mucho, cierto reconforte...sonrío a él. Que había pasado con él?...debería
estar contento no?...digo, de saber la verdad. Por lo menos la sabía ahora.
Sonrió.
Pero su sonrisa fue de las más amargas
que alguna vez pudo haber presentado su rostro.
Falso...el mundo era falso, los
sentimientos eran falsos...ninguno existió realmente, incluso las personas eran
falsas!...porque no se dio cuenta antes? Porque tuvo que pasar eso para darse
cuenta?...si, porque él era incrédulo niño, inclusive estúpido...y siempre
había tenido una sonrisa para sus amigos y era un niño...’tierno’....un niño?...no,
ya no más niño, él era un adulto...y como un adulto tal no era tiempo de
pequeñeces...él iba a ser...si el mundo era cruel, despiadado y eternamente
falso, el aprendería a vivir en él...él sería un protagonista más, vacío
por dentro, pero figura aparente por fuera...sí...así sería.
Sumido en sus meditaciones no dio
cuenta de que la persona de la casa lo observaba, callado, su mirada grisácea
era fija, en los rasgos que cambiaban las expresiones, no. Más que eso, él podía
ver incluso el alma dolorida del joven cantante, el podía ver incluso la
necesidad de consuelo, reconforte y emana calor pero...él no tenía calor...él
no conocía el calor, como darlo a alguien que lo necesita?...dolió. Otra vez.
Ese sentimiento que venía del pecho, se ahogaba sin poder salir, hacía un nudo
cerca de la garganta, punzaba y daba espasmos pequeños, martillaba y dañaba...como
podía un sentimiento herir tanto?...pero dolía...y dolía mucho.
Bajó su mirada, sus profundos ojos
grises blanquecinos declaraban, el llanto de su alma...el dolor en su pecho. Se
llevó ambas manos a su pecho, como detener?...imposible...había un sentimiento
ahogado terrible, que poder hacer?...nada. Su cabello cepilló en su rostro como
su fleco, por que había venido él?...no quiso verlo así...el debía de mover
fuera el sentimiento del joven cantante. Esa noche, la noche que el joven
cantante lloró en su habitación, el lo vio, el fue presente, asomó por la
ventana, quien podría hacer sufrir así a alguien?...la persona que estaba
recargada en la puerta hecha un ovillo y llorando calladamente, era una persona
de sentimientos puros, su interior era puro, su corazón, su alma...pero todo
estaba destrozado, no había consuelo. Y él quiso consolarlo...pero fue hasta
tarde cuando él lo encontró y lo trajo entonces. Y ahí, entre las sábanas
blancas de su habitación había cuidado de él calladamente, y el cuerpo en su
cama era cálido.
Vio entonces, ese joven tenía una
determinación vacía en su cabeza, no había porque sufrir...no en un mundo
cruel. Entonces el joven renunciaría su pureza de corazón?...ninguno!...no debía
de...si él renunciaba, que pasaría?...
“El
mundo se sostiene por los pocos corazones puros que quedan, si ellos se pierden,
el mundo entrará en el Apocalipsis...”
No!...no por favor...no eso de nuevo.
El sufrimiento en los corazones, la muerte...sangre...no no la sangre!...por qué?
Por qué tiene que ser así?...por qué las personas no saben amarse?...por qué
tanto dolor?...por qué tanto sufrimiento?...hambre...muerte, sangre, más
sangre...la nieve blanca y pureza se tiñeron de un rojo carnal, infierno rojo
que solo traía más muerte...y su interior lloró, un llanto que nunca se vio
expresado en lágrimas, un llanto que siempre fue callado, ya no más nieve...ya
no más nieve...el frío...solo eso.
Shuichi había estado, sus
pensamientos, sus meditaciones...que más hacer?...nada. El percibió entonces a
la persona de piel pálida de pie cerca de la puerta, inmóvil, giró su cabeza
y lo vio, su rostro era con la mirada baja, sus manos se sostenían en su pecho,
pero iban perdiendo fuerza...una tristeza profunda gravó en sus facciones
delicadas...no le gustó verle así.
Sonrió Shuichi entonces, un intento,
no era vano...el no quería preocupar a esa persona amable...porque cuando
estaba con él, había ese sentimiento de paz y seguridad...
“Eh, como te va?...yo he dormido
demasiado ne?” Shuichi extendió su sonrisa notablemente, un aire de alegría
y confianza chispeó en ella, pero sus ojos eran muertos...Shiroi lo había
visto.
Alzó su mirada, se toparon de
inmediato, los ojos grises blanquecinos y la mirada verdi-azul...Shiroi no soltó
palabra alguna, sería que?...no había alguna manera, la mirada del joven
cantante no era más alegría y amistad...incluso amor, el había visto esa
mirada antes...Y ahora...no había ninguno de ella. Y dolió más.
Shuichi se quedó callado entonces, por
un momento...no supo que largo, pero había algo en ese joven que lo hacía ser
más callado. No le molestó, pero lo más que le sorprendía, fue cuando observó
sus ojos grisáceos...ellos eran llanos en gris y blanco, eran hermosos...sin
embargo, ninguna chispa había en ellos, como si ellos mismos no tuvieran
ninguna vida, como ellos mismos fuera un anhele y añora...un llanto que
escapaba de algún lugar. Shuichi había escuchado ‘los ojos son la ventana al
alma’ incluso los de Yuki eran. Pero los del joven frente a él no eran, no se
hallaba nada de él, el era solo reflejo, reflejaba la manera dolorosa en que lo
veía...y Shuichi mismo pudo ver en sus ojos el dolor que albergaba su interior.
No el dolor del joven de piel pálida, sino el de Shuichi mismo. El suyo...
Shiroi dióse cuenta y se tambaleo
ligeramente, corrió su vista lejos y bajó, no había nada que ver en él...no
se podría encontrar nada...y tontamente, había dado su vista llena al joven
cantante. Y dolió.
“Ha
alguna vez usted visto
Como
la nieve cae calladamente sobre el césped?
Ha
alguna vez usted visto
Como
la nieve llora calladamente?
Ha
alguna vez usted sabido
La
percepción diferente de la nieve?
Hubo
calor...
No
en él. Allí, solo hubo frío...”
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Snow,
Snow, Snow, Snow, Snow, Snow, Snow
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“Dónde
es Shuichi?” Hiroshi observó a los lados, hacía ya casi una hora de retraso
del joven cantante, habían quedadose de ver ese día, 19 de diciembre en el
parque, pero Shuichi no había llegado y el frío comenzaba a pegar. Observó de
reojo una vez más la calle...nada, ninguna señal. Sería acaso que se había
entretenido con ese escritor otra vez?...no imposible, él siempre lo calificó
de molesto...ese...algún día se las pagaría todas.
Volteo
nuevamente de reojo y aún no había señal alguna del joven de cabello rosa.
Gruñó ligeramente a él...si no llegaba entonces el iría a buscarlo
finalmente...
Una
vez decidido, comenzó a guiar sus pasos hacia un lugar casi seguro donde
estuviera, Yuki Eiri.
“Que?”
el joven de ojos miel lo miró fríamente, una mano en su bolsillo, en la otra
sosteniendo un cigarrillo, aventaba una bocanada de humo hacia el rostro que lo
miraba confundido y con cierto desprecio.
“Donde
es Shuichi? Que no está contigo?” Hiroshi preguntó sin intimidarse, en
cambio sustituyó por una mirada indiferente y palabras déspotas.
“Yo
no lo se” dijo mientras tiró el cigarro, bajó la cabeza ligeramente y con el
pie lo pisó.
“Como
que no lo sabes? Deberías saberlo” el joven de cabello largo gruño a él.
“Pues
no lo se y si eso es todo lo que quieres decirme, ya te puedes ir” dispuesto a
cerrar la puerta, si no es por que el joven se interpuso antes y lo miró tan
enojadamente como Yuki nunca lo hubiera visto.
“Si
algo le pasó por tu culpa, te juro que te las vas a ver muy mal me oiste?” su
mano sostenía la puerta antes de cerrar, miraba con desprecio a ese momento, su
cuerpo se recargó sobre el marco y había un deseo feral en él.
“No
molestes” nuevamente se dio la vuelta y caminó hacia el elevador, una mano aún
acomodada en su bolsillo. Las puertas del elevador comenzaron a cerrar entonces.
La última amenaza vino desde el joven de cabello largo.
“Tú
deberías de saberlo, tú lo has hecho sufrir demasiado...” cortó. El
elevador cerró y las últimas palabras ya no las escuchó.
Recargándose
su cuerpo pesó...aunque su cabeza no lo entendía su cuerpo sí. Cruzó los
brazos al frente, Shuichi no era con Hiroshi, tampoco estaba con su manager K,
ni con Tohma y su hermana...no estaba con Ryuchi...ni con sus padres...con quien
entonces?...donde estaría Shuichi Shindo?...
El
no lo supo, aunque deseó saberlo. Necesidad?, tal vez. Pero no había nada más
que decir, aparecería luego seguramente, molestando como de costumbre, solo era
cuestión de esperar. Sí,
solo eso.
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Snow,
Snow, Snow, Snow, Snow, Snow, Snow
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El
reloj marcó las cinco de la tarde para ese momento. Junto a la cama donde
descansaba, en el buró junto a la lámpara, estaba la bandeja vacía con la
comida recién llevada a la habitación. Shuichi había permanecido callado ese
tiempo, había estado tan solo, miraba sus manos, sus manos nunca fueron
grandes, ellas en cambio eran pequeñas a lo normal de un chico de su estatura.
Ellas eran de un color acaramelado, con sus dedos largos, las palmas de sus
manos, el pocas veces las había visto tanto, sabía claro que estaban allí
siempre que el las necesitara estuvieron allí. Siempre. Ahora igual, ellas
estaban ahí, pero esta vez, el se fijaba en cada una de las líneas que la
recorrieron.
La
puerta se abrió entonces, era el mismo joven delgado de piel pálida el que
entró a la habitación, apenas habían cruzado palabras. Aún por el intento de
Shuichi, pero también él había preferido ahora quedarse callado.
El
joven de piel pálida vestía ahora, un sueter camisa de cuello alto, manga
larga y abrigador por lo visto, ella se ajustaba a su cuerpo pero no demasiado,
un pantalón de vestir y un cinturón, zapatos y guantes, y todo era del mismo
tono. Blanco, parecía que el blanco era el único color que él podía radiar,
desde su cuerpo, hasta sus cosas.
Había
aún el silencio de la habitación, llevó sus pasos junto a la cama, Shuichi lo
miro por todo el momento, sin perder detalles de él el ningún instante, y es
que el chico de piel albo cándida, tenía un efecto que atraía...algo así
como magia propia...y Shuichi tenía que aceptar, ese joven era hermoso...
El
joven de piel pálida llegó hasta la cama, y sacó del cajón del buró junto a
ella el control remoto de la tv, se giró medianamente, y ofreció. No dijo
palabra alguna, tan solo con la simple muestra de él a Shuichi podía
entenderse lo que él deseaba decir. Shuichi sonrió a él.
“Oh
Arigatou gosaimasu!...ver la tv siempre me ha gustado! Y mas cuando ofrecen un
buen concierto!” Shuichi sonrio más notablemente haciendo muy evidente la
chispa de su sonrisa, una alegría que sus ojos no radiaban.
Volteó
a ver el televisor, aún el joven de piel cándida se conservaba de pie junto a
él y miró el aparato igualmente, apretando e botón de power la televisión
encendió.
Y
ahí, en una entrevista...estaba él.
--TV—
Entrevistadora:
Su nueva novela entonces, como la anuncia, se trata de un romance, pero aún su
contenido es entonces en mucho drama. Eso opina usted?
Yuki:
hai, ella tiene angst y drama principalmente, pero podría considerarse algo
oscura a momentos.
Entrevistadora:
pero por ello no deja de ser una novela de romance cierto?
Yuki:
no, aunque cada quien puede tener opiniones diferentes respecto a ella.
Entrevistadora:
Pero el título, ‘Snow
White – Kokoro no osobi
‘ es un título muy particular, deseaba reflejar algo con ello?
Yuki:
ciertamente, pero ese detalle es a la opinión de cada quien, yo solo puse la
pauta.
Entrevistadora:
hay en el libro algo que llama mucho la atención, y es un personaje en
particular, que es muy alegre, muy lleno de vida incluso por lo poco que
sabemos, ha tomado usted a alguna persona de la vida real para éste?
Yuki:
podría decirse, pero carece de importancia.
--TV—
‘Carece
de importancia’....
Sí...eso
era verdad?...eso era.
Shuichi
lo había visto, hacía días escribiendo su nueva novela, él había intentado
conversar con él, pero como siempre, él había dicho que era molesto y que lo
dejara en paz, que fuera a contarle a alguien más porque estaba cansado y
ocupado. Y como siempre, Shuichi había obedecido con la tristeza en su corazón
y las lágrimas asomando sus ojos vítreos.
Shuichi
se había dado cuenta, un día que Yuki había salido, que uno de los personajes
de su nueva novela era casi la descripción de él, inclusive él lo había
escuchado comentar algo con Tohma una vez. Shuichi había inspirado ese
personaje. En ese momento Shuichi había sonreído, había sentido una felicidad
que cubrió su corazón y había sido la mejor semana de su vida, su buen ánimo
era del todo contagioso, era simplemente...maravilloso. Shuichi pensó en ese
momento que él en verdad era importante en la vida de Yuki, tanto como Yuki era
importante en su vida. Tanto como amor...
Amor?...
No
ahora. Ahora se daba cuenta. Porque... ‘carecía de importancia’ si, así lo
tomó Yuki, solo un personaje más de sus novelas, solo una vida más sin que
cuidar...un personaje fría que se plasma sobre un papel...solo eso...un vacío.
Sus
manos sostenían aún el remoto en ellas, pero ahora un temblor involuntario las
invadía y espasmos pequeños vinieron de su pecho. Lágrimas, otra vez. En un
esfuerzo por detenerlas, su cabeza se inclinó y observó sus manos, su cabello
cepilló su frente y sus mejillas, el caía como cascada al frente,
ensombrecieron sus ojos y su mirada, los ojos vítreos asomaron lágrimas
cargadas, saladas y amargas, otra vez...otra vez...
Por
qué?...Por qué creer en lo contrario?...hacía mucho tiempo que él debió
darse cuenta, por qué ser tan ingenuo?...por qué no caer en la cuenta?...había
sido una negación, cierto. Querer tal vez...sentir que simplemente en realidad
era cansado...pero no. Él nunca respondió su llamado, sus preguntas, su
llanto...el nunca lo respondió, el en cambio, solo martilló
más, solo hizo más sangrar la herida eterna...por qué tuvo que
conocerlo?... por qué?...por qué sus ojos seguían derramando lágrimas?...
malditos ellos! Malditos ellos!!...no sabían cuando detenerse?...basta
basta!!...no mas...ya no más...
Y
las lágrimas volvieron a caer una por una para perderse en el blanco pálido de
las sábanas, y su mano soltó el remoto, cerró en puño contra la sábana, y
sus ojos cerraron igualmente, y sus labios temblaron, y su respiración espasmo
y lastimó. ‘Ya no más...por favor...ya no más...’
Shiroi
había sido sorprendido...él había dicho...no...no podía ser...pero era.
Giro
su mirada para ver al joven en su cama, él era, un mar intenso de dolor y
tristeza, ningún consuelo hallaba su alma, y él se negaba, ese joven se
negaba...pero si él perdía la esperanza...cuantos quedarían?...cuántos?...
La
transparencia de Shuichi, con la que Shiroi podía ver todo, esa transparencia
venía de la pureza de su alma...pero su corazón se estaba volviendo una
neblina espesa...ya no más por favor ya no más!!, su ser lo clamaba, lo
gritaba, Shiroi podía verlo!...esa desesperación tal, era agonía de su
ser...y su cuerpo tembló. Y dolía. Una vez más, dolía.
Shiroi
se acercó finalmente, se sentó pequeñamente sobre la cama, y con un abrazo
inseguro, el atrajo el cuerpo tembloroso del otro joven hacia sí, siendo que el
suyo también temblaba, profunda tristeza siempre gravó sus rasgos finos,
acompañaba la tristeza del joven de ojos vítreos, acompañaba su agonía, su
dolor...y el cuerpo que descansó en su regazo tembló, aprisionó su camisa
blanca con sus manos miel, y recargó su cabeza profundamente sobre su pecho
blanquecino, el cabello rosa quedó bajo su barbilla, y el la recargó entonces,
acariciando despacio cada uno de los cabellos suaves. Eso era consuelo? El no
sabría decirlo...pero el intentó lo mejor que pudo. El simplemente besó su
cabello, acarició su espalda y su cabeza...como a un pequeño niño, como
cuando él alguna vez vio por la ventana como una madre hacía ese consuelo. Ese
día, Shiroi lo observó, el quiso...tal vez una madre?...pero no, el era
simplemente frío. Ningún calor. Ningún consuelo.
Pero
la paz que emanaba solo Shuichi la sentía ahora, y su llanto, su dolor, por qué
lo ayudaba ese extraño? Por qué lo cuidaba así?...no había respuesta en la
habitación callada, solo el susurro pequeño de su respiración impar y el
cuchicheo de su lamento, las lágrimas incluso eran calladas y llanas...y
llenaban de amargor las sábanas puras blancas.
El
dolor puede ensombrecer el blanco más puro...sabe?...eso mismo pasaba con las lágrimas
cristalinas...eso mismo pasaba con el blanco pacífico...
La
nieve lloraría con él siempre...pero ninguna lágrima de consuelo caería
nunca...Ninguna...
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Snow,
Snow, Snow, Snow, Snow, Snow, Snow
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Era la nieve…ella cayó como un
susurro lejano y quedó sobre la ventana del balcón. Ella, callada, pura,
inocente...pero fría.
Cuanto tiempo había sido?...eran las 8
de la noche y él, el hiperactivo cantante no había dado señal de su ubicación.
Sería él bien?...
‘Donde estás Shuichi?’ no eran sus
labios los que preguntaron, era su alma el que preguntaba incesantemente. Pero
el sonido lastimero y añorante de ella, su alma quebrada no podía salir. Era
un lamento mudo. Y por desgracia, su corazón estaba enfriando.
‘Por qué lo hiciste sufrir?... Por
qué?...’ pero como siempre, su alma no tuvo respuesta de él. Ninguna
respuesta. El alma de Yuki Eiri...era callada. Ella esperaba, ella había
encontrado una paz finalmente con la llegada del joven de cabello rosa, su
jovialidad, su alegría...su pureza, su inocencia, ellos todos habían podido
hacer el corazón de Yuki, compañero de su alma, comenzar a calidez...pero
Shuichi ya no estaba...’por qué lo hiciste sufrir?...por que?...’ su alma
sola sabía que no hallaría respuesta...Yuki, ella misma...no respondería a
sus clamos lastimeros...
Echó una bocanada de humo grande, sus
ojos eran fijos a la ventana, la luna hacía gala de su gracia, el blanco
emanaba de ella...últimamente todo había sido de un blanco extraño...todo era
blanco. No, él no. Él era negro, ningún blanco en él...el fijo miel de sus
ojos no abandonó la vista de la luna, él se había negado al
amor...inconscientemente?...tal vez...temor?...tal vez. Pero sus ojos reclamaban
ver el color puro de la luna, si ellos no tenían esa pureza, si ellos no tenían
esa paz...la luna...ella podía darle un suspiro de alivio a su pesado ser.
El cigarrillo se hubo terminado, lo tiró
lejos del balcón, la flama pequeña de calor se apagó con el frío de la nieve
bajo ella. El viento corrió frío y movió su cabello dorado al aire, adquiría
un reflejo vivo y bonito en él. El viento era enamorado secretamente del joven
escritor. Y su única manera de demostrárselo era así, jugando con su cabello
y dandole la refrescar cuando lo necesitó. El viento fue quien había traído a
Shuichi a él, él había planeado darle al joven escritor un compañero, que
sabría sería consuelo de su alma, que no permitiría a su corazón ser más frío.
Y él había escogido a Shuichi...como compañero de su único amor. Y él había
bailado constantemente para ellos, en su consuelo, habiéndolos espiado por las
noches, habiéndole hecho compañía cada día, cada momento ,y ahí estaba
siempre...
Había en el cielo las estrellas que
tintineaban a él, había esas estrellas, ellas que habían guiado cada noche a
los viajeros, ellas que habían velado sus sueños mil veces, ellas que por la
rendija de las cortinas abiertas habían estado atentas al amor que había...y
ellas eran tristes hoy, porque el corazón del escritor del que el viento se
enamoró...estaba enfriándose...por su culpa misma...y él ni siquiera se daba
cuenta...pero las estrellas podían escuchar el llanto y el lamento de su alma,
ellas podían escuchar el solo nombre que su alma dolía cuando lo
nombraba...pero el joven escritor no parecía darse cuenta...
Todo quedaba en manos de alguien
solamente...la nieve.
La nieve cayó, Eiri miró al cielo,
cada uno de los copos de nieve caía en un vals interminable, calladamente
llegaban hasta el suelo y se mezclaba con otra más, calladamente tría
esperanza nueva...pero era fría...tan fría...
Dio media vuelta entonces entrando a su
departamento, cerró el ventanal grande del balcón, luego las cortinas, no
puedo ver el solo llanto de la nieve cuando él hizo eso. Se había vuelto ciego
desde hacía tiempo...y hacía mucho tiempo, que él no conversó...ni con las
estrellas, ni con la nieve, ni con el viento...
Las luces se apagaron dentro del
departamento, la ventana se cerró de nuevo. Ningún espía ahora, ni las
estrellas, ni el viento, ni la nieve.
Los copos siguieron cayendo, en la
oscuridad y el frío de la noche...
Y el alma del joven blanquecino dolió.
Una vez más. Y una vez más...