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Parte 4.
Lie Sweet.
“COMO
QUE NO APARECE?!!!!!!!!!!!!!” El edificio entero tembló al grito estruendoso
que casi asemejaba un relámpago a punto de partirlo en dos, la sola estructura
se estremeció en temor cuando el escandaloso manager sacaba su arma y
amenazaba.
“Sr.
K por favor...gu gu guarde eso...” el pobre Sakano había quedado contra la
pared, las manos que se ponían al frente en señal de defensa, una gotas pequeñas
de nerviosismo corrían por su cabeza y la sonrisa forzada adornó su rostro. El
cañón de la mágnum apuntaba sólo a él.
“PERO
QUE FUCKING QUIERE USTED DECIR CON QUE ‘NO APARECE?!!!!” ningún momento
para guardar la calma, no ahora que el manager era un furibundo mar de enfado.
Humo casi salía por sus oídos y una gran vena saltaba en su cabeza. Los ojos
habían sido blancos en furia.
“Sr.
K tómelo con calma” advirtió finalmente Tohma, que llegaba en ese momento,
igual de pacífico que siempre, su gesto serio adornó esta vez su rostro
blanco, su cabello rubio brilló a la luz, su traje rojo y su corbata entonando
y haciendo flexión en los lugares correctos, sus manos eran llevadas a los
bolsillos y se detenía finalmente frente al manager infernal.
K
retiró su arma entonces, guardándola en su traje cerrando sus ojos mientras lo
hacía, Sakano calló al suelo temblando graciosamente, sus ojos que aún se
habrían anchos y una sonrisa forzada en su boca casi abierta. Y es que K tenía
esa ‘particular’ costumbre de ser tan sutil...
“Sr.
K, estaré confiando en su equipo de seguridad para hallar a Shindou-san, el
concierto es dentro de 2 días, y como empresa soporte del grupo necesitamos que
todo salga bien” cambió su gesto serio por una sonrisa amistosa “confío en
usted Sr. K” finalizando las palabras el continuó por el pasillo entonces,
Sakano lo miró confundido, era una persona algo ‘rara’ por así llamarlo.
Seguchi Tohma, el presidente de la compañía disquera...pero tenía un amplio
sentido de los negocios, y también se preocupaba mucho por lo que sucedía,
aunque a veces no lo aparentaba.
K
se había quedado inusualmente silencio, permanecía recargado con los brazos cruzados y los
ojos cerrados, fruncido en seño enfadadamente. Si, seguramente, ese sujeto el
‘novelista’ tenía algo que ver con la desaparición de Shindou-kun...pero
ya vería...iría a casa de ese sujeto y le haría ver su rabia...ya que por su
culpa siempre que Shindou-kun se deprimía él era el motivo, él era la razón
y el no hacía nada por ello. Hacía un año él había creido que por fin ellos
dos se entenderían completamente, pero con esto...algo había pasado y él
averiguaría que éra!
Mientras
sus pensamientos jugaban bromas con él y lo determinaban a matar a un supuesto
escritor, sus gestos lo acompañaban, su mano se alzó en puño determinadamente
mientras sus ojos chispearon fuego en ellos y reía maniáticamente, mientras
alzaba sus dos manos cerrando y abriendo en una posición que a Sakano le pareció
una mezcla de gracia y sarcasmo. Si, usted puede pensar, K era semejante loco. Y
no se desvía mucho de la realidad de hecho, pero...es buen manager.
“Sakano-san!”
K volteó con tal determinación en los ojos que Sakano casi cae de espaldas de
la silla, acomodándose sus lentes.”Vamos a ir en este instante a visitar a
cierto ‘escritor’ right? C’mon!” Cogiendo camino, K arrastró a un
Sakano renuente hacia la puerta de salida.
“Eh!
Hiro-san!” Hiro giro normalmente al escuchar la pronunciación de su nombre, K
venía saliendo por las escaleras aún con Sakano arrastrando quien dolió de su
parte de atrás por cada escalón que chocaba. Saludó sonrientemente K
levantando su mano y terminando de bajar los escalones con un Sakano cascadas de
lágrimas y bastante adolorido.
“Sr.
K, que sucede?” Hiro se acomodó nuevamente bajando de su motocicleta y retirándose
el casco que previamente había colocado sobre su cabeza, dejándolo al lado el
puso firmes delante de K. Pero no pudo evitar que una gota corriera por su nuca
al ver la posición Sakano.
“Nosotros
tenemos una encomienda Hiro!” K sonrió grandamente a él, soltándo
finalmente a K haciendo que este pegue contra el suelo de lleno y acercándose a
Hiro con una mano levantada “Well, boy! Iremos a casa del ‘escritor’ y
hallaremos a Shindou-kun!” un silencio largo vino después de eso.
Una
mosca pasó finalmente cerca del rostro de Sakano y chirrió burlonamente a él.
Finalmente,
Hiro miraba a K con una mano en su barbilla, el seño fruncido y recargándose
en la motocicleta.
“Eso
que?...Shuichi no ha aparecido?” inquirió mostrándose un poco enfadado por
la cuestión.
“Well,
eso es correcto pretty!” K sonreía aún, pero pronto su rostro ensombreció
drásticamente y sacó la mágnum de su chaqueta disparando como un loco hacia
cualquier lado.
“Hai
Hai Sr. K, vamos entonces” Hiro gustó de conservar la calma en este tipo de
situaciones, si ellos iban a ver a ese escritor habría mucho que reclamar. Era
lógico, Hiro se encontraba realmente molesto por ello. Pero no era de esperarse
que él siempre actuó en defensa de Shuichi y se había conservado. Pero ese
sujeto ya había superado los límites de su paciencia.
Colocando
su casco sobre su cabeza ellos emprendieron la marcha finalmente, K viajaba en
su automóvil junto con un Sakano aún adolorido y preguntándose en que momento
la Mágnum volvería a hacer su aparición. Conducía K como un loco mientras
sus ojos aún chispeaban fuego y una determinación graciosa invadía su gesto.
Por
la acera del frente un chico de chamarra y jeans azules, camisa negra y gorra
iba pasando jovialmente tarareando una canción infantil.
“Un
mundo ideal §
tan
deslumbrante y nuevo §
donde ya se muy bien §
como vivir §
ahora en un mundo ideal tu y yo §”
iba la marcha moviendo sus brazos a los lados con una gran sonrisa que siempre
caracterizó su rostro. “Uh?” volteó de súbito al ver una motocicleta
conocida corriendo y un carro manejado como despavorido a velocidad. “Eh
Hiro!!” saludó jovialmente levantando la mano.
Hiro
se detuvo de inmediato al escuchar la voz, frenando súbitamente el automóvil
de K se fue a estrellar en la pared más cercana. Hiro los miró de reojo pero
no tomó demasiado en cuenta, en cambio el se bajó de su motocicleta para
hablar directamente con el joven alegre.
“Eh,
Ryuichi-san” levantó la mano normalmente, pero había cierto rasgo serie en
sus ojos, Hiro era serio cuando debía, pero esta vez había una percepción
diferente en ese gesto. Algo de preocupación quizá. “No sabe usted nada de
donde podamos encontrar a Shuichi?” preguntó Hiro finalmente mientras miraba
como K se acercaba arrastrando de nueva cuenta a Sakano semi-conciente.
“Shuichi-kun?!”
Ryuchi parpadeó varias veces antes de procesar bien la información, hubo un
momento de silencio en lo que esto sucedía. “Nop, yo no tengo idea” dijo
finalmente alegremente como era usual. “Por que?” preguntó con un gesto
genuino de curiosidad infantil.
“Well”
K soltó de lleno a Sakano que se estrelló nuevamente contra el suelo
“Shuichi no ha aparecido desde ayer, no tenemos señal de él y no sabemos
donde pueda estar, el concierto será dentro de dos días de hecho y necesitamos
encontrarlo, así que íbamos en camino a visitar al sujeto ese” apenas dijo
las últimas palabras y gruñó enfadadamente.
“Wou, yo veo” Ryuchi sonrió nuevamente “Si me entero de algo yo les aviso” dijo finalmente Ryuichi, Hiro y K debían ponerse en camino aún.
Ryuichi
volteó por impulso al sentir una bocanada extraña junto de él, quien iba
pasando, era un joven de cabello grisáceo blanquecino y piel muy pálida, todo
vestido de blanco, una llamarada le hizo un ligero estremecimiento cuando volteó
y frunció ligeramente el seño.
El
viento corrió entonces, el frío viento picó en su piel y movió el cabello
que permanecía fuera de la gorra
azul, un frío que cubrió de repente y sacó bao por la boca. El joven que
pasaba a su lado se detuvo un instante al sentir la mirada sobre de él, la
mirada azul del joven de gorra se enfocó en él. Pero esa mirada fuerte
desapareció casi al instante y se sustituyó por una sonrisa tierna y calurosa.
“Esta
contigo Shuichi-kun ne?” la sonrisa era cálida, es algo que el joven de piel
pálida pudo notar desde el principio, éste, era otra de las almas puras que
sostenían la tierra, por ello había podido afirmar eso. Aunque ciertamente,
esto dejó un poco sorprendido al joven de ojos grisáceos. “Cuídalo mucho,
iré a visitarlo luego esta bien?” aún Ryuichi no perdía su sonrisa.
Cabeceó
afirmativamente el joven de piel cándida por mero impulso, aún su rostro
siempre gravó tristeza y sus ojos siempre guardarían ese gesto. Su boca era
ligeramente abierta cuando bocanadas de aire frío salían de ella.
“Entonces
nos vemos!” dispuesto a correr animadamente Ryuichi se detuvo al olvidar un
detalle pequeño “por cierto, como es que te llamas?” el preguntó mientras
sus pies seguían en un movimiento próspero a correr.
“Shi...Shiroi...”
fueron tan inseguras las palabras que abandonaron su boca que él mismo se
estremeció al decirlas y perdió su vista bajándola al blanco puro de la
nieve.
“Ah
mucho gusto Shiroi, yo soy Sakuma Ryuichi!” y después de eso el emprendió
camino a trote alejándose del lugar.
El
viento volvió a pegar frío sobre su rostro blanco, sus ojos se fijaron en la
figura que desaparecía en la distancia mientras su cabello jugueteó pegando
contra su frente y mejillas, cerró sus ojos por un breve momento y bajando la
cabeza pequeñamente continuó su camino con las manos en sus bolsillos y la
mirada baja.
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Snow,
Snow, Snow, Snow, Snow, Snow, Snow
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El
timbre sonó. Sería él?
Llevó
sus pasos para abrir la puerta finalmente, pero se encontró que sus
suposiciones eran erróneas al ver a un chico de cabello largo y mirada dura y
otro mas alto también de cabello largo rubio a punto de sacar una mágnum de su
saco. Esto ciertamente no le intimidó, solo su mirada fría podía ser peor que
el cañón de la mágnum en su cien.
“Yuki
Eiri, donde es Shindou Shuichi?” K no fue vacilante, fue al grano y preguntó
de lleno lo que él requería saber. Aún llevaba arrastrando a Sakano
medio-congelado por el frío y totalmente idiotizado por cada golpe.
“No
lo sé ya se los dije” el dijo finalmente intentando cerrar la puerta para
retirarse, pero Hiro lo detuvo al instante interponiendo su mano antes de la
puerta cerrar.
“No
lo sabe? Y usted ha sido el responsable de que se fuera, no me lo va a negar,
usted siempre es el responsable de sus depresiones y sus lágrimas” las
palabras de Hiro eran duras, sueltas al rencor y clavaban dentro de su alma, su
alma que repetía ese nombre incesantemente, pero aún, no fue escuchada.
“Si el llora es porque él quiere, yo no soy responsable de ello” Yuki levantó su vista dura e indiferente pegando con ello fuertemente dentro de Hiro.
Hiro
maldijo desde dentro, ese infeliz tenía aún el descaro de hacerse pasar como
que todo era bien y él era responsable de tanto...Hiro gruñó a sus adentros,
K se había quedado callado pero su mirada era rencorosa contra el supuesto
‘novelista’.
“Usted
habla de amor en sus novelas y usted mismo no cree en ello” Hiro detuvo su
mano aún aferrada a la perilla de la puerta mientras bajaba su mirada, era
tanto el rencor que ahora tenía que no se detendría de correr por sus venas
“y usted arrastró en ese coraje al mundo a Shuichi...es usted un bastardo!”
las últimas palabras corrieron en un grito, el seño fruncido y el puño apretó
en su mano ferozmente.
“Yo
no lo pedí, cada quien es responsable de su propia vida little brat” dando la
espalda finalmente el miró finalmente de último reojo duramente al joven que
guardaba rabia dentro de si “si lo encuentran, dígale que no se moleste en
venir a buscarme” y dicho esto último, el elevador cerró.
Coraje,
rencor, odio. Todos esos sentimientos vinieron como un remolino y corrían por
sus venas en un incesante flujo que subía y bajaba de su ser. Apretando la
puerta fuertemente se dio la vuelta y echo el portazo para cerrar. K era
igualmente un flujo de coraje dentro de él. Ese sujeto era peor de lo que ellos
habían conocido alguna vez, ¿Por qué alguien tan sencillo como Shuichi se
hubiera fijado en él? ¿por qué alguien tan sensible y puro como Shuichi pudo
haberle gustado ese sujeto?...eran preguntas que no tenían respuesta alguna. Si
a Shuichi le había ocurrido algo malo, ese sujeto la pagaría y ahora, ya no
cuidaron si fuera con su vida propia.
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Snow,
Snow, Snow, Snow, Snow, Snow, Snow
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‘Shuichi…dónde
es usted?’ Por qué?...por qué los lamentos de su alma dolorosa no eran
escuchados? Habíanse sus oídos hechos sordos a las imploraciones de su
interior?...su alma lloraba calladamente, mientras su corazón mecía y enfriaba
cada momento más. No había ese joven que había dado calidez a su corazón...él
mismo lo había ahuyentado como todas las personas que quisieron entrar en su
vida, él mismo había hecho y conservado su soledad, pero él, Shuichi había
roto esa pared helada que cubría y resguardaba su corazón, él lo había hecho
así, sencillamente, con su sola presencia, son su preocupación y cariño
verdadero...pero ahora, ese mismo muro se erguía de nueva cuenta, ¿cuándo? ¿cuándo
se daría cuenta él?...demasiado tarde quizás...
Y
en el lamento ahogado de su alma, el escritor joven se recargaba sobre las
paredes del elevador, sus brazos cruzados al frente, su cabeza ligeramente
echada hacia delante, el cigarrillo que descansó en sus labios, que retiró
ligeramente de ellos y echó la bocanada de humo al aire. Su mirada parecía
calmarse cuando el exhalaba el humo del cigarro. Había dicho alguna vez el
muchacho hiperactivo, ‘fumar no es bueno, se te van
a acabar los pulmones’ y aún en su mente podía recordar la imagen
enfadada y el regaño aparente de una madre aquél día que quitó el cigarro de
sus labios y lo tiró. Había parecido incluso cómico a Yuki esa actitud de
madre protectora y ese día...ese día había reído, pero había reído
sinceramente. Perdiendo el seño enfadado que acompañaba su rostro siempre. Y
el podría traer de regreso ese recuerdo, la chispa viva de esos sus ojos
alegres, su sonrisa sincera, la vitalidad de su cuerpo y sus movimientos. Pero
ya no. Ya no ahora. Eso solo había sido una necesidad y costumbre. Ningún otro
sentimiento. Solo eso.
El
vacío. Nada más que el vacío de su apartamento y la soledad eterna compañera
lo esperó con brazos abiertos. Malvada ella, que egoístamente acunaba al
escritor joven, y lo traía cada vez más hacia ella, haciéndolo presa y deleitándose
con su dolor aparente. Ella ganaría, la soledad lo haría, ella detestaba al
muchacho alegre, y ahora que él ya no estaba, Yuki era solo de ella, y así sería
siempre, incluso, aquel joven alegre podría ser suyo, caer en sus redes...si no
fuera por la estúpida nieve...sus ambiciones se cumplirían totalmente, Pero
ella vería, la nieve no se interpondría en su camino, ella obtendría a su
escritor y posteriormente al cantante bonito, sí, ella ganaría. Nadie podía
hacer nada. Nadie. Y sonrió, malamente, satisfecha de sus logros.
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Snow,
Snow, Snow, Snow, Snow, Snow, Snow
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El
joven de piel pálida levantó su vista, ella que se fijó calladamente y
tristemente sobre el balcón de ventanas cerradas. Las estrellas lloraban con él
igual que el viento y la nieve bajo sus pies, y la que caía igualmente. Ellos
acompañaron sus lamentos silenciosos y el sonido vacío de sus pisadas. La
soledad reía burlonamente a él. Maliciosa se asomaba por la ventana del joven
novelista y lo miraba con desprecio. Shiroi bajó su mirada entonces, su
gabardina blanca se movía ligeramente con el viento helado de la noche. Y
continuó sus pasos. Ella no podía ganar. Si ella vencía...el dolor vendría
con ella. Y si en este momento ya era acompañante mudo del joven cantante, no
podría soportarlo ver en ellos ambos.
Su
mirada baja llana vacía fijada al suelo donde la nieve blanca lo miraba y ese
tono de lamentable del susurro del viento a sus oídos. Oh si el joven escritor
pudiera escucharlos...pero él se había vuelto sordo a cada una de sus compañías...
Detenía
sus pasos finalmente frente a la puerta de madera blanca grande y sacaba sus
llaves de sus bolsillos. Giró la perilla silenciosamente y sus pasos lo guiaron
por las escaleras, su gabardina colgó pulcramente en el perchero y siguió
hasta la puerta de su habitación.
Abrió
la puerta. El joven cantante se sentaba sobre la silla y miraba hacia la
ventana, la nieve que caía nuevamente como cada noche lo hacía. Shiroi pudo
ver, la sola neblina espesa comenzaba a abrazar al joven cantante, llevándolo y
sonriendo burlonamente, era el dolor. Quien lo miraba de reojo, dolor lo acompañaba
calladamente sentado junto a él, él lo había traído consigo, pero ahora,
soledad misma deseaba reclamar al joven de ojos vítreos. No!, el no lo permitiría...no
ahora, no lo mismo, ya se había perdido mucho...ya no podía seguir perdiendo más.
Y dolió. Una vez más dolió.
Shuichi
sintió una mirada ligera sobre él y giró su cabeza, ahí, frente a él, el
joven de piel pálida miraba hacia la alfombra blanca de la habitación, esa que
nunca se manchaba y guardaba un blanco pulcro en ella.
“La
noche buena Shiroi-san!” Shuichi saludó alegremente, sí, la misma alegría
vacía en sus ojos y en sus palabras. Shiroi las sentía como agujas que se
clavaban muy a fondo y lastimaban tanto...”Podría pedirte un favor?” sacó
la lengua infantilmente y puso una mano sobre su nuca aún sonriendo. “me
permitirías bañarme?”
Shiroi
levantó su mirada, ella nunca se toparía de nuevo con los ojos verdi-azules
con los de su invitado. Cogiendo la toalla que descansaba sobre la silla se la
dio finalmente.
“Arigatô
gozaimasu!” Shuichi agradecio mientras se ponía de pie de un brinco y cerraba
la puerta del baño a sus espaldas.
El
agua de la llave hacía un sonido vacío cuando caía
a la tina. Los colores blancos pulcros igual que todo lo que llevó la
casa. Quitó su ropa lentamente, cada rose de la ropa era un lamento callado de
ella por abandonar su cuerpo. Entró al agua tibia, siempre le fue reconfortante
que el agua calurosa lo rodeara y más ahora que su interior estaba siendo tan
frío, apagando cada sentimiento caluroso que él podría haber emanado, no
ahora, pero si en su pasado. Recogió sus rodillas con sus manos entrelazadas al
frente, sus ojos vidriaron de nuevo. Otra vez? Si, de nuevo y de nuevo las lágrimas
no abandonarían, sus ojos eran tontos...por seguir llorando una y otra
vez...tan tontos...
La
soledad rió al joven de piel pálida, ella ganaba, ella ganaría...no lo veía
acaso?, todos sus esfuerzos eran inútiles...ellos los dos, pertenecerían
pronto a ella, tal como muchos corazones lo hacían, y la nieve nunca podría
evitarlo. Nunca.
Shiroi
abrió la puerta del baño finalmente, y se detuvo frente a la bañera, el joven
cantante era encogido como un ovillo dentro del agua calurosa de la bañera, su
cabeza era recargada y un mar lamento doloroso corría por su cuerpo, el agua
intentaba darle ese calor que su interior estaba perdiendo. El agua observaba al
joven de piel pálida, era una súplica de ayuda.
Shuichi
volteó al sentir la mirada sobre él, su sorpresa creció al ver al joven de
piel pálida observándolo dentro de la bañera, un rubor subió a su rostro, un
rubor ligero mientras soltaba sus piernas lentamente.
“Shi-Shiroi?”
el sonido apenas audible del susurro que salió de sus labios se perdió
lejanamente en el silencio de la habitación de baño. Shiroi se agachó y sentó
en la orilla de la bañera finalmente, llevó su mano aún con el guante puesto
hasta la nuca del joven de ojos vítreos y lentamente, guió su cabeza hasta
toparse frente a frente con él, pero su mirada siempre se perdió lejanamente,
Shuichi notaba eso perfectamente, pero era esa paz y ese
sentimiento de pureza...cerró sus ojos, Shiroi guió mas cerca de él...sería
correcto?...
Arrastro
sus labios hasta su oído, fue un murmullo pequeño, mas parecía un lamento en
su voz “I need...” los labios susurraron “alone...” una pausa pequeña
“a small kiss...” llevó sus labios al frente del rostro amielado “a
perception...” los labios murmuraron “slight...” sus ojos se cerraron
lentamente “of you...” los labios cerraron hacia los otros y cepillaron
juntos, en un beso callado, tierno...una sensación cálida eran los labios de
Shuichi, aun, los labios de Shiroi eran fríos, pero emanaban esa paz y
reconforte que Shuichi siguió necesitando.
La
soledad gruñó y se alejó, solo por un momento...pero ella ganaría, la nieve
solo estaba retrasando algo inevitable. Y Sonrió.
Continuará...