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Suichi
se quedó helado al terminar de leer la carta. Después de todo lo que había
pasado, lo único que faltaba era la confirmación de Yuki que ya no lo quería.
A pesar de todas las discusiones, todo terminaba con un lo siento y un beso
apasionado y sincero. Aún él tenía esperanza de que se resolviera, pero toda
ilusión se desvaneció en un instante, ya no había vuelta atrás Había
terminado. Pero lo más cruel era que aún lo quería, no importaba si Yuki lo
había denigrado ante la sociedad haciendo de él una imagen detestable, y él,
representándose como el virtuoso enamorado que al final se da cuenta de su
error ocasionando que sus fans se revelaran contra él y les mandaran las
dichosas amenazas, que aunque aparentaba no importarle, por dentro lo herían
profundamente ya que lo culpaban de un crimen que no había cometido.
Shuichi
le dio las gracias a Mika y salió muy apagado y con ganas de no dar un paso más,
al primer lugar al que se le ocurrió dirigirse fue a la casa de su mejor amigo,
Hiro. Al llegar a su casa, abrió la puerta sin siquiera tocar, encontrándose
con Hiro y Ayaka en una situación algo embarazosa, estaban abrazados en un beso
ardiente y muy concentrados en lo que hacían.
-O_o
lo siento…yo pensé….
-SHUICHI!!!
¿QUÉ HACES AQUÍ?-
-BUAAAAAAAAAAAA,
HIRO, NECESITO HABLAR CONTIGO, AHORITA!!-
-EJEM…Ayaka..¿podemos…ehhh,
vernos otro día?-
Ayaka
le dirigió una mirada a Suichi echándole la culpa por haberlos interrumpido,
pero como quería terminar lo que Hiro había empezado, le dijo que mañana se
verían y salió muy dignamente del departamento, ya que sabía que Suichi era
muy importante para Hiro. pues le tenía un gran cariño como a un hermano pequeño.
-¿Qué
es lo que te sucede ahora, Shu-chan?-
-¡ODIO
A YUKI!!!-
-¿Ahora
que hizo?, ¿Otra de sus jaladas?-
Shuichi
le trató de contar lo que había pasado entre sollozos y gimoteos. Para que se
tranquilizara, Hiro le ofreció una taza de chocolate caliente, ya que se había
enterado que era un antidepresivo muy bueno, pero Suichi se le ocurrió la
fabulosa idea de combinar el chocolate con helado de vainilla, dándole como
resultado un molesto dolor de muelas y el no poder articular la r y t.
-Hido,
ausilio, no puedo hablad bien-
-Que
baka eres, ya es tarde, mejor quédate, pero MAÑANA voy a estar ocupado- dijo
Hiro con una sonrisa entre los labios-
-Deajuerdo-
En
la mañana, Hiro corrió a Suichi casi a patadas. El ya no sabía a donde ir: al
hotel ya le debía mucho y le daba pena el que pensaran que vivía ahí. Después
de pensar un rato dando vueltas por el parque, se encontró con alguien muy
inesperado que llevaba un enorme helado de tres bolas, e inmediatamente cuando
sus ojos se cruzaron con los de él, Ryuichi corrió para abrazarlo y de paso,
embarrar un poco de helado en su cabello.
-¡Shuichi!!!
Kumagoro está muy feliz de verte ^^
-
-¡Ryuichi!
Que bien que te encuentro- dijo con un tono afligido-
-¿Le
pasa algo a Suichi? ¿Si le regalo mi helado se pondrá contento?-
Suichi
pensó en ese momento ¡NO MAS HELADO! Y solo le dijo que necesitaba un lugar
donde dormir.
-¿Dormir?
SIIIIIIIIII mi casa está muy grande y podemos jugar por todo el lugar con
Kumagoro ^^
-Si-
Durante
el camino a casa, Ryuichi observó los ojos de Su-chan y se percató de que tenían
un brillo encantador con esos resplandores violetas que hacían lucir su mirada
con cualquier rayo de luz. Llevaba un suéter color salmón ajustado en los
hombros y el cuerpo, pero holgado en las mangas; su pantalón de piel negra hacía
resaltar la anatomía refugiada debajo de su ropa. –Que bonito le queda ese
pantalón- dijo para sí Ryuichi haciendo que se sonrojaran un poco sus mejillas
y dejara escapar un suspiro nervioso haciendo que Suichi lo mirara con cara de
extrañeza y le preguntara por que lo miraba tanto.
-Solo
te miraba… porque me gustan tus ojos- incapaz de mentir tuvo que decir la
verdad, aunque sentía como su cara se asemejaba cada vez mas a un jitomate-
-¿Y
que más te gusta de mí? Dijo Suichi sorprendiendo a su acompañante, ya que no
se esperaba una contestación de ese tipo.
Ryuichi
se quedó sin palabras y dejándose llevar por su incontrolable voluntad, se
lanzó hacia él y lo enganchó con sus brazos alrededor del cuello y atrayéndolo
hacia su boca lo besó impetuosamente.
-¿Qué
haces?- dijo Suichi, apartándose de él, aunque le costaba aceptar que fue una
sensación muy diferente y placentera.
-Es
que … mi Kumagoro y yo te queremos mucho y nos duele que te sientas triste, de
ahora en adelante, nosotros te protegeremos y no te haremos sufrir como Yuki…
¿qué no lo comprendes? Yo te amo demasiado para dejarte ir –diciendo esto último
con una seriedad que hasta el mismo se sorprendió.
Suichi
le tomó por sorpresa la contestación de Ryuichi, pero ahora todo le resultaba
claro: amaba a Yuki como cualquiera de sus terribles fans lo haría, no había
nada mas, Yuki no le había dado nunca verdaderas muestras de cariño, pero por
fin había alguien que lo amaba…lo amaba de verdad.
-Es
cierto… a quien he querido toda mi vida has sido tú. Siempre había deseado
conocerte, inclusive mucho antes de saber de la existencia de Yuki. No me había
dado cuenta, hasta que ahora me abres los ojos. Te amo.