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"Mi
vida con Shuichi... "
Basado en
Gravitation
Yuki x Shuichi
By Jakito
III
Amarillo.
Yuki
caminaba fumando un cigarrillo, era un día de invierno no tan frío ya se
sentía el viento de la primavera, pero aún ráfagas buscaban tocar su piel.
Andaba pensando en nada, soñando y hablando con los espectros que siempre le
acompañan a todas partes, los personajes de sus novelas. Frente a su portón,
logró distinguir una silueta, pero no pasó a volverse una imagen real hasta
que estuvo frente a ella. Hiro se apoyaba en el portón, esperándolo. Su
motocicleta descansaba allí también. Se veía molesto.
-Te
dije –lo miró amenazante, la mirada que destaza elementos primigenios del
corazón que llevan al valor al verlos, -que si lloraba, que fuera por sus
propias tonterías.
Yuki
dio una profunda chupada a su cigarro. Estaba lleno de diálogos e ideas para
su nueva novela, no los podía dejar arrancar así como así.
-Ustedes
se han encerrado en ése estudio por una semana, ¿No? Cada vez que llamé me
dijeron eso, Bad Luck está ocupado y ahora no podrá hablarles. A mí no me
culpes.
-Bueno,
pero…
-Ahora
estoy ocupado. Pero… ¿Dices que estaba llorando?
-Este…
lo siento, no quise molestarte.
-En
todo caso, gracias Hiroshi por el aviso. –Hiroshi lo miró a los ojos, justo
como él quería.- eres un muy buen amigo. –una sonrisa pequeña cerró la
visera de su casco, y la moto arrancó.
-¿Dónde
estará este baka?...
No
podía en su pensamiento pronunciar la desazón que le invadió… Un pedazo
de su corazón se sintió oprimido… Estaba llorando… Quizá por otro.
Mientras subía, inventó una parte de su novela en que la chica se enamoraba
de otro… Experimentó varios diálogos mientras le traían los comestibles.
Entró al departamento, estaba como siempre, pero el azul parecía invadir
paredes. Caminó hacia la cocina, allí ordenó las cosas.
-¿Yuki?
–En el vano de la puerta una sonrisa de siempre intentaba fingir que no
pasaba nada. –Yuki, que bueno que viniste, te extrañé mucho…
El
rubio lo observó con firmeza. Su pequeño cuerpo no pudo sostener la mirada,
pero siguió hablando. Terminaron de ordenar, y Yuki tomó su mentón,
obligándole a mirarle a los ojos.
-Estuviste
llorando, Shuichi.
-Yuki…-
se sobresaltó. (claro, qué más, en realidad casi lo único que hace es
repetir Yuki… si está cansado, aburrido, apenado, melancólico, etc.)
-¿Sucedió
algo?
-Es
que… -sus ojos se anegaron de lágrimas. A Yuki se le oprimió el corazón.
**********************
-Así
que mi padre, que estaba de viaje, llegó a casa, y dijo que me decidiera por
mi familia, o por ti, Yuki.
-¿Y
ya has tomado una decisión?
-No.
Pero he de hacerlo pronto. mañana irá al estudio.
-Bien,
para nadie es fácil, pero no me parece justo que se te ponga en ésa
encrucijada. Para ti, y para ellos. Simplemente, si no te aceptan cual eres,
¿De qué vale tu sacrificio? No valoran que seas tremendamente tonto, y
sincero. Que no llevas una vida doble…
-Creo
que es eso lo que prefirieron.
-Mira,
si crees que mi padre me aceptó de buenas a primeras con los brazos abiertos…
ya sabes que no puedo volver a casa mientras esté contigo… Pero no me
importa. Allá no puedo escribir.
-¿Yuki?-
Shuichi habló con voz jugosa.
-¿Mh?
-¿Y
tú… Qué quieres?
Justo
la única pregunta que no debía pronunciar.
-Yo…
Yo no puedo decirte lo que quiero, influiría drásticamente en tu decisión.
Y debes tomarla sólo por ti. –se inclinó a apagar el cigarrillo.- En todo
caso, sabes que acá no molestas.
-Yuki…
-Ahora
estoy muy cansado, estuve mucho… caminando… Voy a la cama… ¿Me
acompañas?
-Yuki
yo no…- ahora su voz era firme.
-No
te estoy pidiendo que hagamos el amor, sino que me acom –pareció perder el
equilibrio, y se apoyó en la pared. Se tapó los ojos.
-¡Yuki!
-Corrió a su lado a sostenerlo.
-Ya
pasó…
Caminó
el resto del pasillo con el muchacho a su lado. También le ayudó a tenderse
en la cama. Hizo ademán de sacar sus pantalones, pero se lo impidió con un
gesto. A cambio dio un par de palmadas en la colcha que sonaron a orden, que
obedeció sin pensar. Yuki se acomodó.
-Oye,
Yuki… ¿Tu no extrañas a tu madre, tu casa?
-No.
–los ojos de Shu chan les obligaron a callarse. De ellos corrían lágrimas.
Yuki lo miró triste, ya sabía lo que venía. Una separación, una sombra de
tristeza que no se borrará. Buscó su cuerpo con una mano, y lo abrazó. El
niño se aferró a su pecho sollozando como nunca antes nadie lo intentó. Le
estuvo sosteniendo así mientras las olas del relajante lo cubrían
totalmente.
Shuichi
lo soltó, y se aprestó a dormir a su lado. Le quitó la ropa, y cobijó
ambos cuerpos bajo la colcha. Iba a abrazarlo, cuando vio que Yuki se
aproximaba a él, apoyando su rubia cabeza en su abdomen. Lo miró, y se
durmió acariciando sus cabellos.
El
amanecer llegó refrescando sus cuerpos, aún en contacto. Shuichi aún
despertando de su pesadilla, hizo a Yuki a un lado para levantarse. Pero Yuki
lo abrazó por la cintura atrayéndolo hacia sí, abrazándolo, ahogándolo.
-No
te vayas, Shuichi… Debes volver a trabajar… No te vayas…
-Yuki…
Está bien… Debo irme…
Yuki
lo soltó, y se volvió de lado. Estaba dormido. Se levantó, dio una ducha,
en la cocina vio el frasco de relajantes. Supuso que se había tomado las
dosis, por ello perdió el equilibrio.
-en
todo caso, le avisaré a Mica… Para que lo cuide… -lágrimas mojaron el
frasco. Un portazo retumbó por toda la casa. Yuki se despertó. Sintió el
vacío de la cama. Empuñó su mano entre las sábanas.
************************
-¿Shuichi
Shindou? –Irrumpió en el estudio como si fuera natural su presencia. Nunca
había molestado, pero esta vez lo creyó necesario. -¿Está aquí Shuichi
Shindou?
Sabía
que hoy todos irían a sus casas. Su hermana podía facilitarle las cosas
algunas veces. Se estaban despidiendo. Su presencia provocó una mudez
general.
-¿Yuki?
–el mencionado estaba sorprendido.
-Ahí
estás. Vamos a casa. Ven.
-Estee… Yuki… Yoo… -Tomó aire. Esto iba a necesitar de todo su valor. –yo tomé una decisión… y…
-No tienes porqué hacérmela
saber aquí, baka. Ya sé cual es. Pero mañana tienes día libre, y pasado
podrás hacer lo que quieres. ¿Comprendes?
Un gran silencio azotó la sala, dando una respuesta a gritos.
-El que no comprende…
-Ya. Está bien.
Simplemente se fue dando un portazo. Era increíble, nunca supo cómo caminó si las piernas parecían de lana. Se las había jugado, y perdió. Horror, para su orgullo esto fue un golpe atroz. Pero nadie podía decir que no se las había jugado. Manejó hasta su casa. Subió, y se tomó las píldoras. Caminó hacia la cama, y se tendió allí. Entonces hizo lo que no había querido hacer. Soltó las lágrimas que desde esa mañana le anegaban.
Este niño… Al parecer nunca
comprendió lo que quería decir. Nunca había intentado comprenderlo. Nunca
había intentado enamorarlo. Simplemente se había dejado acunar por la ‘gravitación’
que afectaba al resto de los humanos. Claro, él era simple. El sueño le
acunó en ésa cama donde estaba atravesado. Apoyó sus rodillas en su pecho
conforme lo necesitaba, hasta quedar en la tibia posición fetal.
Así mismo lo encontró
Shuichi cuando entró corriendo. Se le removió algo cuando lo vio así
dormido. Por detrás entró Mica.
-¡Yuki! ¡Yuki!
-ah… ¿Shuichi?
-Sí…
-¿Vienes… a buscar tu ropa?
Sólo entonces el peli rosa
notó que Yuki tenía un par de prendas junto a su pecho. No se había dado
cuanta que las había dejado. Debía estar bastante drogado como para haber
hecho algo así. Debía estar recién despertando. Se arrojó a la cama donde
había llorado y reido, aunque a decir vedad principalmente gemido. Se arrojó
a los brazos que ahora no le rechazaron. Yuki se quedó unos segundos
contemplando al ruidoso Shuichi que ahora lloraba implorando perdón. Le
acarició el cabello con la mirada aún perdida. Estaba muy débil. En otro
momento lo golpearía muy fuerte. Supuso que eran los narcóticos que le
oscurecían la mente.
-¡Yuuuukiiii!!!!! ¡Peerdóoonaameeeee! ¡Aaaaahhhhhhhhh!!!!
-Baka.
-¿Yuki? –paró en seco de llorar.
-No hagas tanto ruido –estaba sonriendo. –me duele la cabeza, hace tiempo no lloraba, no es la segunda vez… la segunda vez que lloro… la segunda vez que… Me has hecho llorar, ¿Eh?
-Yuki…
-Si, vaya… Nadie me había hecho llorar dos veces…
-Yuki…
-Oye, ¿Es que no sabes otra palabra?
-Eso es normal en alguien como Shuichi.
-¡Mika! -Se sobresaltaron los dos.
-Está bien, entré tras Shuichi. Creo que tiene algo que decirte.
-Sí. Cuando iba a hablar con mi padre, pensé en lo que me dijiste. Que si no me aceptaba, no me querrían como soy por lo que soy, sino por lo que quieren que sea, y eso no es justo. Y se lo dije. Pero entonces me dijo que… Que mamá está enferma, Yuki.
-¿Y eso, qué quiere decir?
-Mamá morirá en poco tiempo, y papá quiere que esté con ella todo el tiempo que esté fuera del estudio.
-Muy buena estrategia. Nuestra relación está en crisis. Una separación larga…
-Ya lo sé. Pero mamá está en el hospital y no en casa. El hospital lo cierran a una cierta hora, y mi hermana…
-Yo no puedo hacer eso. –Yuki se puso en pie. –no puedo quitarte los últimos días con tu madre. No puedo ser tan egoísta. Mika, sal ¿quieres? Gracias. Mira, vamos a hacer esto. Vendrás a dormir aquí, después del hospital y del trabajo. ¿De acuerdo? Yo no te molestaré, pero… será difícil cortarte de golpe. Te me metiste bajo la piel. Cuando quieras puedes irte.
-Me… ¿Me extrañarás?
-Trataré de no pensar en eso. –el vacío volvía a asomarse. Dolía.
-Ya veo.
Salieron a la sala donde todos estaban bebiendo. Me refiero a Mica, su esposo, Sakuma, etc. Al ver a Yuki gritaron: ¡Feliz cumpleaños! Yuki aceptó las felicitaciones, conversó un poco con todos. Sólo uno se mantuvo levemente al margen. Shuichi se maldecía por haber dicho las cosas que dijo.
Una vez que todos salieron, se
quedó limpiando el tiradero que había. Yuki se quedó dormido, pero no
había tomado las píldoras. Fue al cuarto, y se quitó la ropa sin encender
la luz. Se acostó a su lado, intentando acurrucarse a su lado.
-Yuki… lo lamento. Había olvidado tu cumpleaños. Perdóname.
-No importa. Tenías otras preocupaciones en tu mente. Además…
-¿qué?
-Nada.
-Yuki…
-¿Qué?
-¿Vas a dormir?
-¿Qué?
-Te quería dar un regalo de
cumpleaños…
Yuki lo miró sin saber que
contestarle. Lo había dicho con un gesto tan gracioso, se había acercado a
él sin saber qué hacer. Mal que mal, nunca había necesitado seducir a Yuki,
siempre estaba bien dispuesto para el placer. Se acercó y le dio un beso para
comenzar, se abrazó al cuerpo tan amado y enredó sus piernas con las suyas,
tan fuertes, y poderosas. Se sintió atraído al punto de suspiro por la
cintura. Lo apretó contra sí. Recordó lo aprendido en esas tantas noches en
que ambos flotaban juntos. Separó su boca y comenzó a besar, a registrar esa
piel buscando agradar, buscando los puntos de placer ya conocidos, Yuki era
especialmente sensible en las orejas, y recorriendo su cuello percibió según
sus movimientos o espasmos cuales eran las zonas más erógenas de su cuerpo.
Recorrió su pecho que se bajaba o subía al ritmo de su respiración, a veces
aumentaba en un suspiro.
-Si sigues hacia abajo, sería bueno que buscaras la cámara.
-claro, creo que estaba… -se
levantó a buscarla. Estaba lista, había nada más que enchufarla y poner
Rec. Le bajó una gotita. Ése Yuki…
Una vez le había dicho que
bajara luego o que volviera a subir, entre las costillas y el ombligo le daba
cosquillas. Yuki se había tendido de espaldas ofreciendo su pecho para la
exploración, ahora se sentó un poco más en las almohadas y abrió las
piernas ofreciendo lo que sabía que Shu buscaría. Y no se equivocó, los
primeros besos en su pene le hicieron enrojecer, los que siguieron, le
hicieron gemir, y más tarde gritar. Todo ello acompañado de las caricias a
las piernas que solía dar Shu y a su cintura mientras se abocaba a ello. Y
Yuki le restituía acariciando su cabeza. A pesar que había terminado, Shu
siguió besando y palpitando su lengua allí. Sus dedos exploraban el lugar
que pocas veces le era permitido tocar. Se quejó tan sólo cuando sintió su
dedo dentro. Pero Shu había mordisqueado suavemente una zona baja de la
pelvis al mismo tiempo. Yuki se aferró a las sábanas, le sintió sacar el
dedo, para introducir dos, sacarlos de nuevo, sin dejar de estimular en cierto
sentido sus testículos e introducir tres, se arqueó, arqueó la espalda para
sentirlo aún más, se aferró aún con más fuerza cuando le sintió
entrarlos y moverlos levemente… Rítmicamente… Oh, delicia, sentirlo al
mismo tiempo lamiendo… Oh, maravilla… No por nada ése Shu era el mejor
vocalista… Oh… lo era también en la cama… Mh… Terminó muy
ruidosamente, como era su costumbre aunque se sonrojara y no lo quisiera
aceptar. Shu se limpió la cara, y comenzó a subir por la línea de sus
abdominales preciosos para morder su cuello.
-Mh… Vaya vampiro que resultaste ser. (a Shu le aparecieron orejitas de zorro y colmillos)
-Lo dices como si no te gustara.
-Cállate, baka. (sonrojado)
-m… ajaja ¿Quieres más?
-Eh? Oye, eso no se pregunta. Sólo se da.
-Cuando ya no quieras más… ¿Me dirás ‘detente’ y te irás a bañar?
-Ya cállate. No diré nada. Te mandaré de una patada en el trasero abajo.
-¡Oye! Entiendo cuando me hablas…
-No lo creo. Hubieras
entendido las 1.500 veces que te dije no.
Shu lo miró. No parecía enojado. A través de la débil luz de las persianas, la luna plateaba en líneas horizontales especiales para hablar bajo y susurrarse cosas al oído como ahora lo hacían. Estaba sonriendo. Se inclinó a depositar un beso suave en aquella sonrisa tan esquiva, y al bajar vio sus ojos cerrándose. Cerró los suyos también. Le miró después del contacto, vio que se esperaba más, aún con los ojos cerrados. Ésta vez el beso empezó con el jugueteo eterno de los labios y las lenguas por tocarse sin cesar. Yuki tocó el cuerpo aún semi vestido de su amante para sentirlo estremecer con sus caricias, cada día iban más allá. Y ya que Shu por ser su cumpleaños estaba dispuesto a complacer, aprovecharía para sentirle. Bajó su ropa interior, y le acomodó sobre él para ello. Shu se dejó hacer, estimulando al tiempo puntos sensibles, de nuevo sus orejas. Aunque Yuki se distraía al hacerlo, era divertido darse placer mutuo. Mientras la quinta penetración iba por buen camino, sus cuerpos empezaron a distender, y a sufrir esos relax es de estrellas… flotaban gozando una vez mas… Flotaban brillando una vez más…
-Yo me sentí amado por ti, Shu. Creí que eras el único que me podría amar tal como soy, sin exigirme sexo, dinero, poesías. Yo realmente creí que me amabas…
lágrimas flotarán por el universo… alejándome de ti…