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"Mi vida con Shuichi... "
Basado en Gravitation
Yuki x Shuichi
By Jakito


II
I

Amarillo.

 

Yuki caminaba fumando un cigarrillo, era un día de invierno no tan frío ya se sentía el viento de la primavera, pero aún ráfagas buscaban tocar su piel. Andaba pensando en nada, soñando y hablando con los espectros que siempre le acompañan a todas partes, los personajes de sus novelas. Frente a su portón, logró distinguir una silueta, pero no pasó a volverse una imagen real hasta que estuvo frente a ella. Hiro se apoyaba en el portón, esperándolo. Su motocicleta descansaba allí también. Se veía molesto.  

-Te dije –lo miró amenazante, la mirada que destaza elementos primigenios del corazón que llevan al valor al verlos, -que si lloraba, que fuera por sus propias tonterías.  

Yuki dio una profunda chupada a su cigarro. Estaba lleno de diálogos e ideas para su nueva novela, no los podía dejar arrancar así como así.


-Ustedes se han encerrado en ése estudio por una semana, ¿No? Cada vez que llamé me dijeron eso, Bad Luck está ocupado y ahora no podrá hablarles. A mí no me culpes.

-Bueno, pero…

-Ahora estoy ocupado. Pero… ¿Dices que estaba llorando?

-Este… lo siento, no quise molestarte.

-En todo caso, gracias Hiroshi por el aviso. –Hiroshi lo miró a los ojos, justo como él quería.- eres un muy buen amigo. –una sonrisa pequeña cerró la visera de su casco, y la moto arrancó.

-¿Dónde estará este baka?...  

No podía en su pensamiento pronunciar la desazón que le invadió… Un pedazo de su corazón se sintió oprimido… Estaba llorando… Quizá por otro. Mientras subía, inventó una parte de su novela en que la chica se enamoraba de otro… Experimentó varios diálogos mientras le traían los comestibles. Entró al departamento, estaba como siempre, pero el azul parecía invadir paredes. Caminó hacia la cocina, allí ordenó las cosas.  

-¿Yuki? –En el vano de la puerta una sonrisa de siempre intentaba fingir que no pasaba nada. –Yuki, que bueno que viniste, te extrañé mucho…


El rubio lo observó con firmeza. Su pequeño cuerpo no pudo sostener la mirada, pero siguió hablando. Terminaron de ordenar, y Yuki tomó su mentón, obligándole a mirarle a los ojos.  

-Estuviste llorando, Shuichi.

-Yuki…- se sobresaltó. (claro, qué más, en realidad casi lo único que hace es repetir Yuki… si está cansado, aburrido, apenado, melancólico, etc.)

-¿Sucedió algo?

-Es que… -sus ojos se anegaron de lágrimas. A Yuki se le oprimió el corazón.  


**********************

-Así que mi padre, que estaba de viaje, llegó a casa, y dijo que me decidiera por mi familia, o por ti, Yuki.

-¿Y ya has tomado una decisión?

-No. Pero he de hacerlo pronto. mañana irá al estudio.

-Bien, para nadie es fácil, pero no me parece justo que se te ponga en ésa encrucijada. Para ti, y para ellos. Simplemente, si no te aceptan cual eres, ¿De qué vale tu sacrificio? No valoran que seas tremendamente tonto, y sincero. Que no llevas una vida doble…

-Creo que es eso lo que prefirieron.

-Mira, si crees que mi padre me aceptó de buenas a primeras con los brazos abiertos… ya sabes que no puedo volver a casa mientras esté contigo… Pero no me importa. Allá no puedo escribir.

-¿Yuki?- Shuichi habló con voz jugosa.

-¿Mh?

-¿Y tú… Qué quieres?  
 

Justo la única pregunta que no debía pronunciar.  
 

-Yo… Yo no puedo decirte lo que quiero, influiría drásticamente en tu decisión. Y debes tomarla sólo por ti. –se inclinó a apagar el cigarrillo.- En todo caso, sabes que acá no molestas.

-Yuki…

-Ahora estoy muy cansado, estuve mucho… caminando… Voy a la cama… ¿Me acompañas?

-Yuki yo no…- ahora su voz era firme.

-No te estoy pidiendo que hagamos el amor, sino que me acom –pareció perder el equilibrio, y se apoyó en la pared. Se tapó los ojos.

-¡Yuki! -Corrió a su lado a sostenerlo.

-Ya pasó…  

Caminó el resto del pasillo con el muchacho a su lado. También le ayudó a tenderse en la cama. Hizo ademán de sacar sus pantalones, pero se lo impidió con un gesto. A cambio dio un par de palmadas en la colcha que sonaron a orden, que obedeció sin pensar. Yuki se acomodó.  

-Oye, Yuki… ¿Tu no extrañas a tu madre, tu casa?

-No. –los ojos de Shu chan les obligaron a callarse. De ellos corrían lágrimas. Yuki lo miró triste, ya sabía lo que venía. Una separación, una sombra de tristeza que no se borrará. Buscó su cuerpo con una mano, y lo abrazó. El niño se aferró a su pecho sollozando como nunca antes nadie lo intentó. Le estuvo sosteniendo así mientras las olas del relajante lo cubrían totalmente.

Shuichi lo soltó, y se aprestó a dormir a su lado. Le quitó la ropa, y cobijó ambos cuerpos bajo la colcha. Iba a abrazarlo, cuando vio que Yuki se aproximaba a él, apoyando su rubia cabeza en su abdomen. Lo miró, y se durmió acariciando sus cabellos.

El amanecer llegó refrescando sus cuerpos, aún en contacto. Shuichi aún despertando de su pesadilla, hizo a Yuki a un lado para levantarse. Pero Yuki lo abrazó por la cintura atrayéndolo hacia sí, abrazándolo, ahogándolo.  

-No te vayas, Shuichi… Debes volver a trabajar… No te vayas…

-Yuki… Está bien… Debo irme…  

Yuki lo soltó, y se volvió de lado. Estaba dormido. Se levantó, dio una ducha, en la cocina vio el frasco de relajantes. Supuso que se había tomado las dosis, por ello perdió el equilibrio.  

-en todo caso, le avisaré a Mica… Para que lo cuide… -lágrimas mojaron el frasco. Un portazo retumbó por toda la casa. Yuki se despertó. Sintió el vacío de la cama. Empuñó su mano entre las sábanas.  

 

************************

-¿Shuichi Shindou? –Irrumpió en el estudio como si fuera natural su presencia. Nunca había molestado, pero esta vez lo creyó necesario. -¿Está aquí Shuichi Shindou?  

Sabía que hoy todos irían a sus casas. Su hermana podía facilitarle las cosas algunas veces. Se estaban despidiendo. Su presencia provocó una mudez general.


-¿Yuki? –el mencionado estaba sorprendido.

-Ahí estás. Vamos a casa. Ven.

-Estee… Yuki… Yoo… -Tomó aire. Esto iba a necesitar de todo su valor. –yo tomé una decisión… y…

-No tienes porqué hacérmela saber aquí, baka. Ya sé cual es. Pero mañana tienes día libre, y pasado podrás hacer lo que quieres. ¿Comprendes?

Un gran silencio azotó la sala, dando una respuesta a gritos.


-El que no comprende…

-Ya. Está bien.

Simplemente se fue dando un portazo. Era increíble, nunca supo cómo caminó si las piernas parecían de lana. Se las había jugado, y perdió. Horror, para su orgullo esto fue un golpe atroz. Pero nadie podía decir que no se las había jugado. Manejó hasta su casa. Subió, y se tomó las píldoras. Caminó hacia la cama, y se tendió allí. Entonces hizo lo que no había querido hacer. Soltó las lágrimas que desde esa mañana le anegaban.

Este niño… Al parecer nunca comprendió lo que quería decir. Nunca había intentado comprenderlo. Nunca había intentado enamorarlo. Simplemente se había dejado acunar por la ‘gravitación’ que afectaba al resto de los humanos. Claro, él era simple. El sueño le acunó en ésa cama donde estaba atravesado. Apoyó sus rodillas en su pecho conforme lo necesitaba, hasta quedar en la tibia posición fetal.

 

Así mismo lo encontró Shuichi cuando entró corriendo. Se le removió algo cuando lo vio así dormido. Por detrás entró Mica.

-¡Yuki! ¡Yuki!

-ah… ¿Shuichi?

-Sí…

-¿Vienes… a buscar tu ropa?


Sólo entonces el peli rosa notó que Yuki tenía un par de prendas junto a su pecho. No se había dado cuanta que las había dejado. Debía estar bastante drogado como para haber hecho algo así. Debía estar recién despertando. Se arrojó a la cama donde había llorado y reido, aunque a decir vedad principalmente gemido. Se arrojó a los brazos que ahora no le rechazaron. Yuki se quedó unos segundos contemplando al ruidoso Shuichi que ahora lloraba implorando perdón. Le acarició el cabello con la mirada aún perdida. Estaba muy débil. En otro momento lo golpearía muy fuerte. Supuso que eran los narcóticos que le oscurecían la mente.

-¡Yuuuukiiii!!!!! ¡Peerdóoonaameeeee! ¡Aaaaahhhhhhhhh!!!!

-Baka.

-¿Yuki? –paró en seco de llorar.

-No hagas tanto ruido –estaba sonriendo. –me duele la cabeza, hace tiempo no lloraba, no es la segunda vez… la segunda vez que lloro… la segunda vez que… Me has hecho llorar, ¿Eh?

-Yuki…

-Si, vaya… Nadie me había hecho llorar dos veces…

-Yuki…

-Oye, ¿Es que no sabes otra palabra?

-Eso es normal en alguien como Shuichi.

-¡Mika! -Se sobresaltaron los dos.

-Está bien, entré tras Shuichi. Creo que tiene algo que decirte.

-Sí. Cuando iba a hablar con mi padre, pensé en lo que me dijiste. Que si no me aceptaba, no me querrían como soy por lo que soy, sino por lo que quieren que sea, y eso no es justo. Y se lo dije. Pero entonces me dijo que… Que mamá está enferma, Yuki.

-¿Y eso, qué quiere decir?

-Mamá morirá en poco tiempo, y papá quiere que esté con ella todo el tiempo que esté fuera del estudio.

-Muy buena estrategia. Nuestra relación está en crisis. Una separación larga…

-Ya lo sé. Pero mamá está en el hospital y no en casa. El hospital lo cierran a una cierta hora, y mi hermana…

-Yo no puedo hacer eso. –Yuki se puso en pie. –no puedo quitarte los últimos días con tu madre. No puedo ser tan egoísta. Mika, sal ¿quieres? Gracias. Mira, vamos a hacer esto. Vendrás a dormir aquí, después del hospital y del trabajo. ¿De acuerdo? Yo no te molestaré, pero… será difícil cortarte de golpe. Te me metiste bajo la piel. Cuando quieras puedes irte. 

-Me… ¿Me extrañarás?

-Trataré de no pensar en eso. –el vacío volvía a asomarse. Dolía.

-Ya veo.

Salieron a la sala donde todos estaban bebiendo. Me refiero a Mica, su esposo, Sakuma, etc. Al ver a Yuki gritaron: ¡Feliz cumpleaños! Yuki aceptó las felicitaciones, conversó un poco con todos. Sólo uno se mantuvo levemente al margen. Shuichi se maldecía por haber dicho las cosas que dijo.

 

Una vez que todos salieron, se quedó limpiando el tiradero que había. Yuki se quedó dormido, pero no había tomado las píldoras. Fue al cuarto, y se quitó la ropa sin encender la luz. Se acostó a su lado, intentando acurrucarse a su lado.

-Yuki… lo lamento. Había olvidado tu cumpleaños. Perdóname.

-No importa. Tenías otras preocupaciones en tu mente. Además…

-¿qué?

-Nada.

-Yuki…

-¿Qué?

-¿Vas a dormir?

-¿Qué?

-Te quería dar un regalo de cumpleaños…

Yuki lo miró sin saber que contestarle. Lo había dicho con un gesto tan gracioso, se había acercado a él sin saber qué hacer. Mal que mal, nunca había necesitado seducir a Yuki, siempre estaba bien dispuesto para el placer. Se acercó y le dio un beso para comenzar, se abrazó al cuerpo tan amado y enredó sus piernas con las suyas, tan fuertes, y poderosas. Se sintió atraído al punto de suspiro por la cintura. Lo apretó contra sí. Recordó lo aprendido en esas tantas noches en que ambos flotaban juntos. Separó su boca y comenzó a besar, a registrar esa piel buscando agradar, buscando los puntos de placer ya conocidos, Yuki era especialmente sensible en las orejas, y recorriendo su cuello percibió según sus movimientos o espasmos cuales eran las zonas más erógenas de su cuerpo. Recorrió su pecho que se bajaba o subía al ritmo de su respiración, a veces aumentaba en un suspiro.

-Si sigues hacia abajo, sería bueno que buscaras la cámara.

-claro, creo que estaba… -se levantó a buscarla. Estaba lista, había nada más que enchufarla y poner Rec. Le bajó una gotita. Ése Yuki…

Una vez le había dicho que bajara luego o que volviera a subir, entre las costillas y el ombligo le daba cosquillas. Yuki se había tendido de espaldas ofreciendo su pecho para la exploración, ahora se sentó un poco más en las almohadas y abrió las piernas ofreciendo lo que sabía que Shu buscaría. Y no se equivocó, los primeros besos en su pene le hicieron enrojecer, los que siguieron, le hicieron gemir, y más tarde gritar. Todo ello acompañado de las caricias a las piernas que solía dar Shu y a su cintura mientras se abocaba a ello. Y Yuki le restituía acariciando su cabeza. A pesar que había terminado, Shu siguió besando y palpitando su lengua allí. Sus dedos exploraban el lugar que pocas veces le era permitido tocar. Se quejó tan sólo cuando sintió su dedo dentro. Pero Shu había mordisqueado suavemente una zona baja de la pelvis al mismo tiempo. Yuki se aferró a las sábanas, le sintió sacar el dedo, para introducir dos, sacarlos de nuevo, sin dejar de estimular en cierto sentido sus testículos e introducir tres, se arqueó, arqueó la espalda para sentirlo aún más, se aferró aún con más fuerza cuando le sintió entrarlos y moverlos levemente… Rítmicamente… Oh, delicia, sentirlo al mismo tiempo lamiendo… Oh, maravilla… No por nada ése Shu era el mejor vocalista… Oh… lo era también en la cama… Mh… Terminó muy ruidosamente, como era su costumbre aunque se sonrojara y no lo quisiera aceptar. Shu se limpió la cara, y comenzó a subir por la línea de sus abdominales preciosos para morder su cuello.

-Mh… Vaya vampiro que resultaste ser. (a Shu le aparecieron orejitas de zorro y colmillos)

-Lo dices como si no te gustara.

-Cállate, baka. (sonrojado)

-m… ajaja ¿Quieres más?

-Eh? Oye, eso no se pregunta. Sólo se da.

-Cuando ya no quieras más… ¿Me dirás ‘detente’ y te irás a bañar?

-Ya cállate. No diré nada. Te mandaré de una patada en el trasero abajo.

-¡Oye! Entiendo cuando me hablas…

-No lo creo. Hubieras entendido las 1.500 veces que te dije no.

Shu lo miró. No parecía enojado. A través de la débil luz de las persianas, la luna plateaba en líneas horizontales especiales para hablar bajo y susurrarse cosas al oído como ahora lo hacían. Estaba sonriendo. Se inclinó a depositar un beso suave en aquella sonrisa tan esquiva, y al bajar vio sus ojos cerrándose. Cerró los suyos también. Le miró después del contacto, vio que se esperaba más, aún con los ojos cerrados. Ésta vez el beso empezó con el jugueteo eterno de los labios y las lenguas por tocarse sin cesar. Yuki tocó el cuerpo aún semi vestido de su amante para sentirlo estremecer con sus caricias, cada día iban más allá. Y ya que Shu por ser su cumpleaños estaba dispuesto a complacer, aprovecharía para sentirle. Bajó su ropa interior, y le acomodó sobre él para ello. Shu se dejó hacer, estimulando al tiempo puntos sensibles, de nuevo sus orejas. Aunque Yuki se distraía al hacerlo, era divertido darse placer mutuo. Mientras la quinta penetración iba por buen camino, sus cuerpos empezaron a distender, y a sufrir esos relax es de estrellas… flotaban gozando una vez mas… Flotaban brillando una vez más…

 

-Yo me sentí amado por ti, Shu. Creí que eras el único que me podría amar tal como soy, sin exigirme sexo, dinero, poesías. Yo realmente creí que me amabas…

 

lágrimas flotarán por el universo… alejándome de ti…