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"Mi
vida con Shuichi... "
Basado en
Gravitation
Yuki x Shuichi
By Jakito
V
Y
así, ese fue el cuarto día. En realidad, y tal como lo esperan, no he
terminado aquí. Una vez que estuvimos un buen rato ahí besándonos, pues
empecé a besar su cuello, y me dio cabida a que besara el resto de su cuerpo.
Así que bajé por su más que relamido abdomen, cada vez más exquisito, cada
vez en vez de gastarse se iba nutriendo de colores nuevos y aún más
excitantes. Bajé a su sexo, tan enhiesto como si nada hubiese pasado, el
muñeco se encendía con facilidad y costaba dejarlo agotado. Allí disfruté
una vez más su cuerpo, su sabor tan puro como el de un manantial en invierno.
Estalló en mi boca. El sabor de sus caderas y su grito llamándome era el
mismo desde hace más de un año. El temblor de sus rodillas lo era también.
Vaya con eso. Subí otra vez, y le besé en la boca. Ya estaba más tranquilo,
claro que totalmente sudado. Se durmió ahí mismo.
Recordé
mi primera vez, también. Recuerdo estar arriba de la chica, y que me
preguntaba, ¿Y esto era todo? Tan distinto a lo que dijo Shu. Bueno, lo
cierto es que sólo dijo “Yuki” pero creo que fue mucho mejor que lo otro.
Y claro, los maleantes en nueva York también, pero al fin y al cabo ese no cuenta.
Anocheció,
el cuarto día no bajamos a la playa. Lo desperté sólo para que fuéramos
a la cama, porque entre películas y esto no estábamos durmiendo para nada.
Al
día siguiente, el quinto, no despertamos como a mediodía, que había sido la
constante, despertamos muy temprano. Hicimos algo de aseo, no habíamos
limpiado mas que la cocina, y dejamos limpio otra vez.
-Oye
Yuki…
-Dime.
-Mh,
hoy podemos comer postres…
-¿¡Eh!?
-Todos
estos días hemos comido a tu gusto… No digo que no me hayan gustado, pero…
-Bien,
no me parece mala idea. Me gusta mucho la torta con café.
-Pero
tendríamos que ir al pueblo, ¿Está bien?
-No
hay problema.
-¡Gracias
Yuk!
-Baka.
No hagas escándalos allá, ¿Vale?
-Auch,
si. Podrías ser más suave.
-Lo
seré cuando volvamos.- Se sonrojó
-Vale.
–Tomó las chaquetas, me tiró la mía.
-Ayer
estuve suave, ¿No?
-Eh…
Si, fuiste muy suave. La verdad es que la mayoría de las veces eres suave.
-¿La
mayoría? –Salimos al auto.
-No
me disgusta tanto cuando no lo eres, pero… Prefiero que seas suave.
-No
soy yo el que grita “Mas fuerte, vamos, así, así.”
Yo
estaba levemente sonrojado, el mucho más. Subimos al auto, y partimos al
pueblo. Puse la radio, y estaban tocando una de Shu. Reí con sorpresa, era
muy raro escucharlo en radio, siempre lo había escuchado en vivo. Después se
pusieron a hablar unos locutores acerca de la gira y todo eso, de la
conferencia de prensa, habíanme sacado fotos mirando sus conciertos, y se
contaban idioteces. Se hablaba de una chica, y es que llevé a Ayaka un par de
veces, tuve que aclarárselo a Shuichi, pero él dijo que ya lo sabía por
Hiro. Llegamos al centro comercial, estacioné frente a una cafetería, había
poca gente, pero igual un lugar escondido no hace mal a nadie. La mesera me
pidió mi autógrafo, y a Shu el suyo, pero le advertimos que no gritara, ni
dijera a nadie que estábamos aquí. Era mas que una cafetería, una casa de
te antigua, servían así en cubículos cerrados, donde se podía hablar a
gusto. Comimos dulce ése día, y recuerdo que le comenté que cómo no
engordaba.
-Es
que soy bulímico. Pero no todo el tiempo, hay que saber controlarse, ¿Sabes?
-Mh,
en todo caso.
-Y
yo no sé cómo no engordas con la cantidad de cerveza que tomas.
-Es
que el cigarro quita el apetito. Vivo en base a ello. Sólo cuando estás tú
cocino. O como.
-¿Cómo
sobreviviste el mes, entonces?
-Pues
Tohma y mi hermana iban a casa y me llevaban dulces, o algunas cenas formales
con la editorial, y entrevistas… Creo que eso lo arreglaba mi hermana.
-Ah.
-Al
fin y al cabo, no te puedo encarar tu bulimia, si soy drogadicto y
alcohólico.
-Es
cierto.
Salimos
del local un poco tarde. Fuimos a caminar por ahí, pero empezaron a
reconocernos, y nos fuimos. Ya casi era hora del te, cuando fuimos a unos roqueríos
a caminar. Mientras Shu jugaba, fui a casa por un termo con chocolate
caliente, que bebimos mirando el atardecer. Volvimos a casa ya de noche. Shu
estaba viendo un Show por tv, y yo intentaba
escribir. Le dije repetidas veces que bajara el volumen, mal que mal, yo no
tenía vacaciones. Cuando fui al cuarto a ver de qué se trataba, se había
terminado y Shu estaba durmiendo. Apagué la tv,
y me quedé escribiendo hasta cansarme en la madrugada.
Al
día siguiente dormí atravesado en la cama, igual que Shu. Este se despertó
bastante tarde, pero abrió las cortinas dejando caer la luz del sol sobre
toda mi cara.
-¡Hoy
es un lindo día! Vamos a disfrutar las últimas 24 horas libres que nos
quedan.
-Hai,
claro. Anoche escribí hasta tarde.
-¡Yuki!
-Si,
pero yo no tengo vacaciones. Haz algo que me suba el ánimo. –dije pensando
en un café.
-Hai.
Y
llega este loco, y me baja los pantalones. Y me hace sexo oral. Con los
primeros segundos estuve paralizado, pero con sus manitos terminé dejándome.
Vaya forma de hacerme tomar energía. (nota de autora: ya lo quisiera yo)
Bien,
tomamos un baño, cosa que nos hacía falta ya, pero un baño de sales. A
Shu ya casi se le curan las heridas: no hay mejor ungüento que el amor.
Disfrutamos aquel placer de dioses. Y para almorzar hice barbacoa. Shu se
preocupó de las ensaladas. Igual era súper tarde, pero la pasamos bien,
abrazándonos y besándonos cuando nos daba la gana, comiendo. Después
fuimos a otra caleta, a nadar, volvimos casi de noche, nos volvimos a dar
una baño, que disfrutamos mucho, porque llevé Champagne, y bebimos y nos
besamos y me hizo el amor otra vez. Salimos de la tina, le sequé ese bonito
cabello, y fuimos a dormir. Ya estábamos cansados.
Y
a la mañana siguiente que hicimos de vuelta las maletas, pasamos al pueblo a
hacer lavandería para no hacerla allá, a pesar que nos conocen, hay gente
que pagaría por una pieza de Shu, y eso no sería bueno.
Almorzamos allá, pero comida chatarra, hamburguesas y hot dogs.
No me gusta mucho, además como iba a conducir no podía tomar cerveza. Al fin
llegamos a la tarde a casa, a limpiar y preparar todo para el siguiente día
de trabajo. Terminamos de noche, y yo quería dormir para empezar a trabajar
al día siguiente. Increíblemente, me costó algo de trabajo convencer a Shu
que sería lo más conveniente. Me extrañó, pero al fin y al cabo lo asumió
como parte de ‘mis días’. Y es que no trabajo bien si no estoy bajo
presión, es cierto, pero también es cierto que no soporto a nadie en la
fecha cercana a la línea de fuego. Shu ya acabó por acostumbrarse a ello.
Llamé a K y le pregunté por los planes para el cumpleaños de Shu, me
contestó que sería en ese club que nunca recuerdo el nombre, donde mica va
siempre, y que iría muy poca gente, seleccionada por Tohma. Llamé a Tohma
por lo de los horarios, y me dijo que me traería personalmente la
invitación. Vino, y tomamos algo de café, me regaló un cartel que decía:
“no molestar, genio trabajando”.
Al
llegar Shu no pesqué porque faltaban tres días para la línea de fuego, y
cuatro para su cumpleaños. Al lado del cartel no molestar puse otro que
decía algo similar.
Gracias
a Kamisama terminé la novela a tiempo. La editora me felicitó, dijo que
estaba mejorando aún más mi estilo. Me gustaría escribir algo de guerra,
mas relacionado con matar, y cosas así, sería muy terapéutico, pero me dijo
que tenía que presentar un proyecto, y bla bla bla.
Al menos ya mostré el boceto de la próxima, así que está tranquila, y mi
nueva línea de fuego, impuesta. Llegué a casa, Shu estaba enojado no sé
porqué, tal como la otra vez me quedé dormido ahí mismo. Ya me ha pasado
antes. Al despertar, lo hice en mi cama, sin ropa, y Shu estaba dormido. Lo
contemplé como siempre hago, este es más bueno pa’
la pestaña…
Y
así, no lo desperté todavía. Mi habitación se oscurece totalmente, así
que no se puede saber la hora, pero si me vine con la editora tras almorzar…
En todo caso, El día de su cumple, Mica había dicho que vendría por mi, y
si sabían que estaba conmigo, más aún. Así que me despreocupé. Lo malo es
que Shu se veía muy… tierno… su piel tan… suave… tersa… deseable…
juguetear delineándolo… mordiéndole el cuello, chupándoselo, y luego
observando el palpitar de su pulso… abrazando su cuerpo bello, medio moreno
en contraste con las sábanas que lo semi cubrían, besando su cuello, tocando
sus nalgas tan redonditas y deliciosas, lo sentí endurecerse un poco contra
mí, lo sentí gemir entre sueños, me estremecí y comencé un poco a
frotarme contre él, lo sentí abrazarme, y lamer mi oreja, no le dije, lo
siento por haberte despertado, pero lo pensé. Busqué horriblemente
hambriento su boca, tras tres días de ayuno, y el beso fue largo… Me notó
un poquito desesperado, al parecer.
-Acuéstate.
–usó una voz tan seca para el momento, como nunca la había usado. Me puse
boca arriba, e hizo una de sus travesuras, una que no alcanzo a decir en
palabras, fui una criatura temblando, un osito temblando, fui masa en sus
manos. Vaya con el entrenamiento, tal parece que vamos hacia un punto muy
superior a ninguno conocido hasta ahora.
Fuimos
a beber algo, y a comer. Era de madrugada.
-Felicidades,
Shuichi Shindou, ya estás de cumpleaños.
-No
aún, es a las nueve de la mañana. Tengo que ir al trabajo igual, después de
ello pasaré al centro (el que no recuerdo el nombre)
-Ah,
ya.
-Pero
supongo que tienes algo planeado.
-La
verdad es que quería preguntarte a ti que es lo que te gustaría.
-¿A
mi? No lo sé…
-¿Pasar
la noche en algún hotel? ¿Ir al extranjero?
-No,
estar aquí, comer algo rico, hacer el amor… Eso estará bien, no me gusta
hacer cosas ‘tan especiales’. Además, dependerá un poco del estado en
que lleguemos…
-Mh,
tienes razón, allí habrá mucho licor.
-Si.
(comiendo ambos (comida, por supuesto, no a ellos mismos))
Nos
fuimos a seguir durmiendo, Shu estaba trabajando duro, y estaba muerto de
sueño, y yo también. Cuando desperté, ya se había marchado al trabajo. Me
quedé otro rato en la cama, tan impregnada de su olor como del mío, donde se
fusionaban al igual que nosotros.
A
la hora indicada, me bañé, me puse un buen traje, perfume, y fui al lugar.
Llegaron todos bastante puntuales, celebraron bastante, llegamos apenas con
Shuichi, la verdad es que puedo conducir bien con cerveza puesta, pero esta
vez…
----------------------------------------------------------------------------------------------------------Desperté
Al día siguiente al verle marchar. Me dijo que tenía trabajo, y me volví a
dormir. Cuando desperté, me di cuenta que sus cosas no estaban. Fui al
estudio, estaban en otra ciudad dando un concierto, volví a casa, y
desesperado, me cercioré de todo. No estaba, Shu se había levado todo lo que
le era indispensable. Tal como yo lo dejé un par de veces. En la total
desesperación. En la total soledad. Lloré hasta cansarme, y dormirme.
Desperté,
y me encontré aún solo. Recorrí la casa que ya no parecía contener los
ecos de aquella voz tan potente, y molestosa a veces. Que aún guardaba
rastros de aquel olor indescifrable, de aquella incorrupta felicidad. Al menos
fue bueno mientras duró…
¡No!
Es que no puedo simplemente resignarme. ¿Es mi culpa? ¿Hice algo mal? Le he
entregado más de lo que soy. Le di más que a nadie. Le conté mi historia…
¿Es acaso justo? ¡No! ¡No quiero pasar por ese infierno del adiós
repentino! ¡No puedo soportarlo otra vez! Simplemente moriré… ¿Es mi
castigo por nunca escribir finales felices?
Fui
hasta su casa. Fui a verle, a preguntarle porqué este final tan repentino.
Fui al estudio. Le pregunté, dijo que ya era hora que ambos tomáramos un
nuevo camino, que vio que se aproximaba otro final.
Sin
querer empecé a llorar.
Sin
querer hacerlo, caminé hacia la puerta. Y otra, y otra. Sin quererlo me fui
alejando de aquel cuerpo, de aquel olor, de aquella voz, de aquella mirada, de
todo lo que ame una vez y que ahora lucía cambiado.
Sin
quererlo dejé atrás para siempre a mi amor. O al menos, eso creo. Aún estoy
llorando.