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Basado en
Gravitation
Yuki x Shuichi
By Jakito
Shindou
esa tarde estaba mirando distraídamente la televisión mientras se tomaba un
jugo. Cambiaba los canales, preguntándose si Yuki se había dado cuenta que
no había ido a dormir la noche anterior. Interiormente rogaba que no, la vez
anterior habían discutido por esa causa, Yuki había sacado todas sus cosas
diciendo que su casa no era hotel. Y no le había podido avisar, Yuki
desconectaba el teléfono para poder trabajar. Miró su celular por si acaso,
y se maldijo, lo había dejado en silencio. Y Yuki había llamado. Entonces en
un canal daban los resultados de un premio importante en literatura. Y el
nombre ganador era el de Yuki Eiri. Pero no pudo ver más, K lo invitó
amablemente a trabajar... Apuntándole lo suficientemente cerca como para
sugerir una urgencia.
Cantó
considerablemente bien, considerando las ganas de largarse que tenía. Pero
una vez fuera, no quería ir a casa. Sabía que el rostro de Yuki no expresaba
ciertamente alegría en la entrevista. Demorándose, pasó a comprar algo para
comer, unos dulces que le gustaba comer, y algunas variedades nuevas que se
ofrecían en el comercio. Al llegar, los dejó sobre la mesa. Yuki estaba
sobre una silla, sentado, mirando el atardecer. Tenía los lentes puestos, y
el discman. Estaba anotando algo en una hoja. Se mordía el labio.
-Hola,
Yuki. Tadaima.
Sólo entonces pareció notar su presencia.
-Okaeri, Shuichi.
Lo pronunció con una leve sonrisa,
como algo muy tierno. Como si estubiera feliz.
Y
ciertamente lo estaba.
-Yuki, yo...
-Lo
siento, no te sentí llegar. -se quitó los audífonos -¿Pasa algo, porqué
la cara?
-Este...
Vi que te ganaste el concurso...
-Ah,
si, nada de importancia. No es el primero ¿Sabes?
-Pero,
Yuki... Algo a Shu le decía que ya había visto esa mirada.
-¿Qué
sucede?
-¿No
estás feliz? Si yo ganara algo así... Gritaría de gusto por todos lados.
-Porque
eres un baka...
-¡Yukii!
-Algo a Shindou le hizo mantener la boca cerrada, los ojos dorados de Yuki
llenos de lágrimas.
-Baka...
-Yuki,
yoo...
-¿Trajiste
algo de comer? Tengo hambre... Mh, veo que trajiste dulces. Tengo preparado
café- distrajo la conversación, aún tenía lágrimas en sus ojos, y una
sonrisa tierna en su rostro.
-Si,
estee... Lamento... -Shindou ya temía a las pataletas de su Yuki.
-¿Lo
quieres con o sin azúcar?
-Con,
no te preocupes, yo le pongo.
-Ah,
eso me preocupa más. Durante un tiempo fue una duda, como mantenías la
línea, ahora se que tienes gusanos en la guata. Además que vez que entras a
a mi cocina, me dejas el medio desastre... O te cortas.
-Oh,
Yuki... Cuando tenga tiempo libre, tomaré clases de cocina.
-Ah,
para eso te enseño yo. Pero de aqui a que tengas tiempo libre...
-Am...
Es cierto. Pero Yuki...
-Estos
dulces están muy buenos, ¿No te parece?
-Si.
Por
primera vez, Shuichi se quedó callado. Comprendió que no era un buen momento
de hablar con Yuki, este parecía querer evitar toda referencia al concurso,
algo pasaba, pero no sabía como enfrentarlo.
-Oye, baka ¿Porqué cuando llegaste no te sentí gritar? ¿Pasó algo?
Además, no sueles ser muy atento, nunca antes había traído comida...
-No,
nada, es que pensé que podrías estar enojado conmigo.
Yuki elevó las cejas, poniendo toda su energía en sus ojos, preguntando y
penetrando con su hermosa mirada, ese mar amarillo donde Shu le gustaba
mojarse sin sumergirse.
-¿Y por eso trajiste los pasteles?
-No,
no, no, no, entré sin hacer ruido porque creí que podías estar enojado,
como la otra vez, es que se me acabó el crédito, y tenía la línea
desconectada, y no pude avisarte... Y los pasteles, bueno, los pasteles, los
traje para celebrar,¡Sí! para celebrar tu premio.
-¿Celebrar?
-Si,
¿No te parece? Una cosa así es para celebrar tooda la noche.
-No
lo se. Nunca he celebrado ninguno de mis premios.
-¿Eh?
-Es
cierto. A mi familia nunca les gustó la idea que fuera escritor, y no tengo
muchos amigos, como has podido darte cuenta, pero siempre ha tocado que no
están en japón. Además, todos ellos de una manera u otra son famosos, y
populares, nunca nos hemos tomado en cuenta la fama entre nos, un poco para
mantenernos fieles a nosotros. Porque todos te celebran, y eso te sube
demasiado el ego.
-Pero...
-Toma
tu trabajo como profesional, trabaja duro, pero por hacer mejor lo que haces,
no tanto por la fama. Ese consejo te ayudará mucho. Igual supongo que te
gusta que te reconozcan en la calle, y esas cosas, ¿No?
-La
verdad es que si. Pero... -se le pusieron los ojos redondos y el rostro
baboseante -Yuki siempre me da los mejores consejos, siempre me ayuda. -Se
puso serio. -Debo ser una molestia, no te ayudo demasiado aquí en la casa,
estoy siempre dependiendo de tí, y ni siquiera
soy bueno en la cama.
-Eso
es cierto. -Se levantó de la mesa.
-Yuukii!
-se puso otra vez lloroso - Se suponía que tenías que decir: 'no, en lo
absoluto'.
-No
te pongas pesado, Shuichi, ya sabes que no me gusta cuando no eres sincero
contigo mismo. -Se sentó en el sillón a fumar un cigarrillo. -Además, con
eso buscas que te consienta y te consuele.
-Eso
es cieerrtoo... -Planeó en vuelo a sentarse a su lado, para apoyar la cabeza
entre las piernas de Yuki. Éste le empezó a acariciar el pelo al tiempo que
fumaba. Shuichi sabía que Yuki estaba al límite, pronto iba a estallar.
Acabó el cigarrillo.
-...
-...
-...
-...
-Shuichi...
-Yuki...
-Hablaron los dos al mismo tiempo. Sonrieron.
-Habla
tu.
-no
habla tu, como... -Shindou se sentó.
-Esta
bien, Shuichi. Si, la verdad, me dio mucha pena de que esto pasara otra vez.
-¿Qué
cosa?
-Que
nadie estuviera conmigo para celebrar. Siempre, en los momentos más
importantes de mi vida, no ha habido nadie cerca. Ni en los buenos ni los
malos.
Shindou
se quedó pensativo unos momentos.
-Pero, Yuki, tu siempre haces a las personas alejarse de tu vida, los obligas
a ello. A mi, y a Mika... A veces pienso que soy sado masoquista.
-Oye,
son dos excepciones, Mika en primer lugar lucha para que haga todo lo que
papá quiere. Además, ella busca entrometerse en mi vida, y yo quería vivir,
¿Comprendes? Dormir hasta tarde, comer porquerías, todo eso. Y ella que yo
viviera la vida que ella quería para mí. Y a ti, porque eres un gay. Y mal
que mal... ni siquiera lo admitías, no sabía lo que querías, ni disfrutar
con el sexo. Y la verdad -se paso la mano por el pelo -el masoquista aquí soy
yo.
-¿Cómo
puedes decir eso? Eres tu el que me llama baka todo el tiempo, el que me echa
de su casa, el que me regaña todo el tiempo por dejar el baño mojado, la
cocina sucia, la cama deshecha, por el volumen, por no llegar a casa, por
dejar todas mis cosas regadas por todas partes, por nunca ordenarlas, por
dejar dulces tirados, por...
-¿Ves
a que voy?
-¿Qué?
-Tengo
que estarte diciendo todo el tiempo cosas que deberías saber por sencilla
convivencia. Normas. Por ejemplo, el baño mojado puede causar accidentes, uno
puede resbalar, y caerse.
-Mh...
Es cierto.
-Dejas
el cepillo tirado, y manchas de pasta. Es desagradable, además porque no
limpias ni pagas a alguien. Dejas la pasta salida. Esa se pierde, y no siempre
nos sobra el dinero. Lo mismo con la cocina, y tus dulces, atraen cucarachas,
y luego te desvives gritando si ves una en la noche.
-Es
que me dan miedo.
-A
eso voy, si no quieres ordenar, al menos no desordenes.
-Bueno,
lo voy a intentar. Pero ¡Ah! que tal si jugamos bomberman...
-Agh,
eso también va en lo de sado, odio los juegos de video por que si, y odio la
musica de los juegos que pones a todo volumen, no me gusta mucho el ruido. -se
puso triste derrepente.
-¿Qué
pasa, Yuki?
-No,
nada. Es solo que... -Sonrio. -Creo que es mi culpa, pese a todo te he traído
a esta casa una y otra vez. Te he aceptado de vuelta, pese a lo molesto que
puedes resultar a veces, incluso esta última vez, que K te echó a la semana
de su apartamento. En especial porque no has aprendido a ser tu, a conocer
cómo te sientes, que te hace sentir, porque. no te manejas, te nublas... Y me
haces daño.
-Lo...
Lo siento mucho, Yuki, siento hacerte daño. Comprendo. -Hizo ademán de
ponerse de pie. Yuki lo retuvo del brazo.
-Entonces,
sencillamente, no me dejes como el malo de la película. Y date cuenta que si
algo llega a fallar en nuestra pareja, la responsabilidad es de los dos. -Al
ver la expresión de Shuichi, lo soltó, y miró para el techo. -Ya se, tu
pareces no haber tomado nunca el peso a nuestra relación.
-No,
no es eso, es que... Estas actuando un poco extraño.
-Mh?
-Digo,
es que no guardaste ninguna torta para comerla no como la gente...
Yuki
miró la mesa con un leve sonrojo. Con los dulces siempre perdía el control.
con los dulces y con Shuichi.
-Oye, Shu-chan...
-Eh...
-Totalmente ilusionado ¡Yuki lo había llamado por su nombre!
-Y...
¿No se te ocurrió guardar unos pocos?
-¡Pervertido
y glotón!
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Claro, como él no se metía con esas cosas... Se despertó en la mañana sintiéndose pegado a las sábanas, y tenía que ir a trabajar. No, no quería despertarse, quería seguir durmiendo... Abrió los ojos, y súbitamente recordó que no era una ilusión, no, verdaderamente tenía las sábanas pegadas a su cuerpo. La salsa de frambuesa para el helado que no había olvidado comprar para Yuki había hecho su trabajo junto al mismo helado. Era lo último que les quedaba. Se levantó, con desgano, y tal vez dolor. No por la actividad que había tomado, muy agradable por cierto. Yuki se había herido mucho con esa salida, nunca había terminado de entender qué le gustaba a Yuki, y que no. Tal como le dijo Hiro el otro día, eso era porque no sabía que sentía el mismo. Empezó a cantar en la ducha, mientras se lavaba el pelo, en total, era para dejar de pensar en la noche con Yuki. La espuma recorría lo mismo que la mermelada... Se sorprendió sintiendo mucho menos placer que las primeras veces, al parecer el umbral del lacer disminuye con la habitualidad, y la falta de sorpresas.
(Just
like "first Love") Tokimeki omoi dasasete ageru Baby, let's get
together Baby, let's get together ...Welcome to my romance!...
(Can
you feel my love?) Ima Futari wa umare kawaru no sa Baby, let's get together
Baby, let's get together ...Welcome to my romance!...
Si, no se acordaba de la letra exacta... Además, Yuki le había dicho que era la peor canción que había escuchado, que era muy chocante escuchar "aquello". Hiro pensaba igual, Fujisaki nunca hablaba de nada, así que no sabía.
Welcome
to my romance tonight (tonight) Futari no jikan kagiri atte mo kowaku nanka
nai sa Shunkan no MEMORI...kitto kagayakakeru hazu dakara
You
wanna "kiss" Soretomo You wanna "touch"... Romance ni
youkoso
I
know what you want you want I can tell you!
Aishikatamo
aisarekatamo oshiezuni
WILD na XXX So tell me what you want me to... (So tell me what you want me to...) Let's "make love"
(nota
de autora: solo capto la parte en inglés, pero con sólo ello y escuchar
'esto', se comprende. Es inglés simple, hagan el esfuerzo, no se necesita un
coeficiente mayor que el de Shuichi)
Al
salir de la ducha, ya sabía porqué a Yuki no le gustaba esa canción. Pero
igual pensaba preguntárselo. Fue a ver si estaba dormido, lo encontró fumando.
-¿Ya
terminaste de ducharte?
-Eh...
-Que
pregunta, es obvio, no creo que hayas salido para venir a buscar algo y
devolverte.
-No,
por supuesto que no...
-Bien,
voy al baño. Tengo una entrevista. -Fue hacia el baño -Dejaste limpio, vaya,
que considerado. Elige algo: El desayuno, o hacer la cama.
-El
desayuno.
-Bien.
Entonces ve, pon la cafetera, la mesa, las tostadas...
-Y
veré si queda mermelada...
-Ayer
la nevera estaba llena...
-Ayer.
-Está
bien, creo que estás enfadado porque anoche me sobrepasé un poco...
-¡Un
poco! ¡Desperté literalmente pegado a la cama! ¡Eres un salvaje! ¡Si hasta
ahora me pude mover!
-Ah,
claro, y sigo siendo yo el salvaje... ¡Pues verás, muchachito! ¡Y tu creees
que yo si me pude mover! ¡Qué te crees que soy un super hombre! ¡Si te
duele, entonces detente, no grites por mas!
Esto
fue como una cachetada para el pobre Shindou, nunca había visto a Yuki
así...
-Yu Yuki...
La carcajada resonó por la casa, Eiri miró desde la puerta de la ducha.
-Vaya,
no te gusta que den con la misma moneda, eh? -Le mandó un beso -Piensa en
decirme Eiri... Eres mi amante hace mucho, y no me llamas por mi nombre.
Shuichi se vistió algo malhumorado, pero al ir a la cocina a preparar el
desayuno, sintió a Eiri cantar My Sweet Prince. Pero lo cantó diferente, a
veces le cambiaba la letra a lo que cantaba. Después siguó con
un coro, que le gustaba mucho.
Sing
for your lover like blood from a stone,
and
sing for your lover who's waiting at home.
If
you sing when you're high and you're dry as a bone
then
you must realize, that you never alone.
Lo
repitió varias veces. Entró a la cocina alegre, estaba alegre desde ayer, la
verdad. Al parecer, tenía mucho tiempo para escribir. Dejó las sábanas
sucias en la caja de lavandería. Shu ya tenía listo el desayuno, así que se
sentaron a comer.
-¿Sabes?
Me gusta más Yuki... Como es sólo Tohma quien te dice Eiri, y tus hermanos,
pues...
-Comprendo,
lo dije sólo para molestarte. En realidad, una de las cosas que más me
gustan es sentir cómo me llamas... -La carita con que miró a Shu hizo que
éste se sonrojara.
-Ah,
claro, me torturas para oirme decir tu nombre.
-Mh.
Cierto.
-Oye,
Yuki, estabas cantando...
El
escritor se puso rojo hasta las orejas como sólo Shu podía ponerlo. Incluso
tras tanto tiempo de sentirse amantes... Nunca dejaba de romper límites.
-Eh...
Me escuchaste...
-si,
estaba en inglés, me gustaría saber qué dice.
-Mh,
es de Placebo. Se llama Summer's gone.
-Lo
imaginé.
Canta
por tu amante, como sangre de una piedra
y
canta por tu amante, quien está esperándote en casa.
Si
cantas cuando estás arriba, y cuando estás seco como hueso
entonces
debes darte cuenta, que nunca estarás solo.
-Vaya.
-¿Te
sorprendes, Shuichi?
-¿De
qué?
-Nada.
A todo esto, te noto raro desde ayer, ¿Tienes algún problema en el trabajo?
-No,
es sólo que... No tengo inspiración para escribir las letras, ni seguridad
en mí mismo para hacerlo, y con todo esto del nuevo álbum... -Unas lágrimas
rebeldes escaparon -me siento sobrepasado.
-Te
comprendo, Shu. Imagínate, ahora todos felicitan, y todo eso, pero ¿Y
después? ¿Quién te asegura que de aquí a dos años siga escribiendo?
¿Quién nos dice éso?
-Na
Nadie...
-¿Te
das cuenta que encima tartamudeas?
-¡Oye!
¡Es sólo porque presionas!
-Bueno,
lo mismo me preguntaba yo hace un tiempo. Supongo que éso es lo que te
molesta,
¿No? La inseguridad de tu futuro.
-Pues...
Si...
-La
respuesta que yo encontré es trabajar muy duro, en cada novela, en cada
entrevista, ponerme allí, al 100%. Sé que te comparas todo el tiempo con
Ryuichi ¿Haces lo mismo? ¿Entrenas todos los días?
-Si,
tienes razón. Si tengo seguridad en mi trabajo y mi talento, no debería
comportarme así. Gracias Yuki, siempre me ayudas a entenderme mejor.
-Es
que tu haces lo mismo sin darte cuenta, Baka.
-Ahaaaa...
-Planeó en vuelo a darle un beso en la cara, que Yuki extendió ya por
costumbre. Pero Shu va y le muerde una oreja.
-Mh...
Eso ya no me causa tanta... Conmoción.
-Mh,
éso no importa -Miró Shuichi desde la puerta, con cachitos y colmillitos.-
Ya encontré dónde meterte la lengua para causarte conmoción.
Eso
si que removió fuerte el cuerpo de Yuki, al recordar lo que Shuichi había
hecho la noche anterior. Entre la mermelada ya casi evaporándose en forma de
humo estrellado, la saliva acudía a calmar y solventar aún más cada exacto
movimiento, cada exacto tentación y sufrimiento, una de las cosas que más me
gustaban de Shuichi, era su mutuo entendimiento, esa interacción sostenida
que no se cansa, que no se agota, que no se busca, que sólo se encuentra, y
que una vez que se encuentra, sigue allí, latente, latiente, caliente y
húmeda entre las obscenidades que ocultan las piernas y la noche, sólo
indecencias. Indecencias comestibles como platos, bebestibles como líquidos,
respirables como aires. Besables como sólo la boca de Shuichi, el, el mismo
que acababa de cerrar la puerta, el mismo siempre tan distinto. En la cama
desaparecían los límites que parecían separarlos en la vida real. Si,
aunque casi no pudieran hablar, aquel chico era capaz de comprender su
soledad, y consolarlo. Y de llevarlo a límites sospechados y soñados, vistos
desde lejos como algo inalcanzable.
Ante
el espejo, notó aquel sutil cambio que lo delataba, sus labios estaban rojos,
hinchados, húmedos, como sólo pueden estarlo... Tras una buena noche.
Cerró
bien la puerta, llevaba todo, no se le quedaba nada. Encendió el auto con sus
lentes oscuros. Entre frenar y pasar cambios en los semáforos, fue notando
una incierta y vaga molestia entre las caderas, que poco a poco fue pasando a
certidumbre a ciertos movimientos. Estacionó con un suspiro, fue donde su
editora, y en voz baja le pidió algo para calmar.
-Eh...
Claro, sensei, siempre ando con algo así. Déjeme ver, ay, esta cartera está
tan llena siempre... Aquí hay algo, espere que le consigo un vaso de agua...
-Muchas
gracias, usted siempre me ayuda, es muy amable conmigo.
Era
un día muy agradable. Había sol, y algo de viento suave. Un leve recuerdo a
la luz de la luna, de Shuichi agachado ya entre sus piernas, tomando aquella
sustancia de un color rojo oscuro, derramándola sobre él, el olor de los
sudores, vapores ya, saliva... Hacía tanto calor, nos costaba tanto respirar
del calor y el sudor, que creo que el termo regulador está averiado.
La
sensación de escalofrío al recordar le dejó con los ojos brillantes y algo
sonrojado, sus labios volvían a hincharse. Le había ordenado cerrar los
ojos, si los habría, se detendría al instante. Para no distraerlo, en vez de
acariciarlo, puso sus manos entre las almohadas, muy juntas, como amarradas.
Las sensaciones comenzaron a disparase. No era la primera vez que le hacían
sexo oral, y menos Shuichi. Pero el hecho de tener los ojos cerrados hacía
que su concentración se centrara sólo en su piel, todos sus sentidos vueltos
a su interior, a los otros cuatro sentidos. El tacto era el mas beneficiado,
mientras Shuichi bebía aquella ambrosía de la zona crepuscular de su ombligo
hacia abajo. Las fluyentes caricias se habían vuelto esquivas, se habían
culto nada en aquella experiencia estelar. A lo largo de la entrevista se
sintió relajado, pero a ratos y sin quererlo, volvían a su mente las
imágenes y sensaciones perturbadoras que le hacían sonrojarse. Terminó la
entrevista con la reportera, no faltó el comentario de 'que desperdicio' que
no dejaba de escucharse. Las miró conversar entre ellas, y notó que había
algo más allá. Y comprendió.
La
periodista se le acercó a preguntar si tenía planes para su cumpleaños.
-Pues,
no.
-Vaya,
que bien, le parece si hacemos una pequeña recepción...
Miró
dudoso a su editora, que asintió. Esa era su forma de decir que ya estaba
todo hecho.
-Creo
que no puedo negarme. Pero supongo que...
-Mh?
-esta vez la mirada no fue tan amable, ella no aceptaba negativas.
-Que
debo consultarlo con Shuichi. Son pocos los días libres que tiene, e intento
aprovecharlos bien. He tenido que dejar pasar demasiados por tener los
escritos a tiempo, ¿Sabe? él es el único perjudicado siempre con mis
éxitos. -Sonrió.
-No
lo sabía... Pero puede traerlo a la recepción, no hay ningún problema en
éso, tanto como si él trabaja como si no, usted no puede negarse.
-Comprendo,
señorita.
-Muchas
gracias, sensei. Disculpe, podría darme más datos de su relación con el
señor Shindou?
-¿Más
datos?
-Si.
-No,
lo siento. El dueño de NG Records es mi cuñado, mi hermana hace algo allí,
que no sé que es, ellos me han pedido que no se publique nada acerca de
nosotros. Si piensa publicar lo que le dije antes, usted se vería en
problemas.
-Comprendo,
sensei. Muchas gracias de todos modos.
Se
retiró casi con impaciencia. De la asociación de escritores le pedían
celebrar su cumpleaños, seguro Mika se escandalizaría si no la invitan, o
bien, organizaría otra por su cuenta. Aunque no quisiera preparar nada, igual
tendría que hacerlo. Su editora sólo se encogió de hombros.
Nota
de autora: Me tiré, me fui en volá, como se dice. En el capítulo anterior,
puse un traducción errada, mas que un caballo (oj oj, ¿se nota que en mi
familia hay alemanes? digo, bromas terribles, y mermeladas...) en una frase de
la canción de Placebo, que dice: Never thought I'll get any higher, significa
en realidad nunca pensé pegarme una volada, higher es volarse en chileno,
esto es, como con drogas, se podría decir, aunque también se refiere, como
al principio, a pegarse un buen resbalón, mas que equivocarse, no tener
conciencia de lo que se hace, del error que se comete. La que se menciona en
este capítulo está en Without you I'm Nothing. También My sweet Prince, no
es que sea mi album preferido, es el que mas escucho, el que tengo mas a mano.